Cómo la nueva ciencia de la congelación puede salvarle la vida

Las asombrosas historias de animales y humanos que sobreviven al frío extremo están alimentando la investigación futurista que raya en la ciencia ficción. Nos sumergimos profundamente en el ADN de las ranas de madera heladas, un enfoque novedoso para el paro cardíaco, el potencial de crioconservación y otros desarrollos impactantes de la nueva ciencia de la congelación.

Milagro en hielo

El sol se pon√≠a sobre las monta√Īas de Tantalus el 31 de marzo de 2014, cuando Christine Newman con raquetas de nieve pas√≥ junto a una estaci√≥n de guardabosques vac√≠a y subi√≥ el √ļltimo ascenso al refugio de Elfin Lakes en el Parque Provincial Garibaldi, a unas 45 millas al norte de Vancouver. Veinticuatro a√Īos, con el pelo largo y rubio, llevaba raquetas de nieve alquiladas y una peque√Īa mochila y caminaba sola. Las temperaturas se dirig√≠an a los a√Īos veinte cuando se acomod√≥ en una litera con m√°s de una docena de campistas all√≠ para pasar la noche.

A la ma√Īana siguiente, en el desayuno, alguien coment√≥ que alrededor de las 2 a.m., Newman le hab√≠a dicho que se iba porque quer√≠a comenzar temprano el comienzo del sendero, a unas siete millas de distancia. La noche hab√≠a sido despejada y el camino estaba bien marcado, as√≠ que nadie se preocup√≥. Terminaron sus comidas y salieron para pasar el d√≠a.

A las 9 a.m., seis amigos del refugio partieron en esqu√≠s y raquetas de nieve para la caminata de 22 millas a trav√©s del recorrido Garibaldi N√©v√©. Era brillante y soleado, y la llanura abierta estaba alfombrada con unas pocas pulgadas de nieve fresca. Aproximadamente a un cuarto de milla de la cabina, el esquiador l√≠der not√≥ una mochila cerca de un peque√Īo √°rbol de cicuta. Inmediatamente, lo reconoci√≥ como el de Newman. Otros en el grupo vieron huellas y escucharon un extra√Īo gemido. Siguiendo el sonido, vieron la parte superior de la cabeza de Newman sobresaliendo de un √°rbol. Estaba sin aliento y, como Barb Linton, una raqueta de nieve de la cercana Squamish, recuerda: “Ten√≠a los ojos bien abiertos, no parpadeaba y ten√≠a el pelo suelto. Intentamos tirar de ella, pero estaba atrapada. No pudimos moverla. Estaba congelada en la nieve.

Cuando la sacaron, Newman probablemente hab√≠a estado enterrada en su pecho durante siete horas. Estaba inconsciente y en hipotermia extrema, y ‚Äč‚Äčno ten√≠a pulso detectable. Linton, una ex voluntaria de b√ļsqueda y rescate, y sus compa√Īeros cubrieron a Newman con un saco de dormir y comenzaron la RCP, mientras que otra amiga con raquetas de nieve regres√≥ a la caba√Īa y grit√≥ a alguien que llamara al 911. Les tom√≥ dos horas a los rescatistas llegar. y otras dos horas y media para transportar a Newman al hospital. Su temperatura corporal era de 62 grados y sus posibilidades de supervivencia eran escasas. Cl√≠nicamente, ella estaba casi muerta.

Hace seis a√Īos, Doug Brown, un m√©dico de emergencias m√©dicas, alpinista y ultra corredor en Vancouver, habr√≠a dicho de Newman: ‚ÄúEste paciente est√° condenado. Detengamos la reanimaci√≥n: estamos torturando este cuerpo “. Pero los m√©dicos est√°n descubriendo que cuando se trata de hipotermia, la l√≠nea entre la vida y la muerte no est√° clara. Si te vuelves severamente hipot√©rmico antes de que tu coraz√≥n se detenga, el resfriado puede convertirse en un protector, permiti√©ndote entrar en un estado similar a la animaci√≥n suspendida en la que tu metabolismo se desacelera a un ritmo tal que tu cerebro y tus √≥rganos pueden sobrevivir en un susurro. de oxigeno (Por cada ca√≠da de temperatura de un grado cent√≠grado, el metabolismo se ralentiza entre un 5 y un 7 por ciento). Si se descubre a la v√≠ctima a tiempo, aparecer√° muerta (pupilas dilatadas, sin pulso detectable, sin aliento), pero si un reanimador sabe para comenzar la RCP y obtener ayuda, podr√≠a tener una oportunidad de pelear. Esto es cierto especialmente si es transportado a un hospital con la tecnolog√≠a para realizar un procedimiento llamado oxigenaci√≥n por membrana extracorp√≥rea, un sistema avanzado de soporte vital. ECMO involucra una m√°quina de coraz√≥n y pulm√≥n que extrae la sangre del cuerpo, la filtra, la calienta y la oxigena, y luego la vuelve a comprimir. Luego, los m√©dicos ponen en marcha el coraz√≥n con corriente el√©ctrica. La tecnolog√≠a se invent√≥ hace d√©cadas, como soporte vital para beb√©s prematuros, y tambi√©n se usa durante la cirug√≠a a coraz√≥n abierto. Solo recientemente ha ganado un uso m√°s amplio para salvar la vida de los pacientes con hipotermia.

Christine Newman recibiendo RCP.

Brown aprendi√≥ de colegas europeos en una conferencia m√©dica de 2009 en Suiza, donde se destac√≥ el uso de ECMO para el tratamiento de la hipotermia, que pacientes como Newman todav√≠a ten√≠an buenas posibilidades de sobrevivir, y comenz√≥ a correr la voz entre colegas y personal de b√ļsqueda y rescate en Columbia Brit√°nica El equipo que trajo a Newman llam√≥ a Brown, y √©l arregl√≥ que la llevaran a Vancouver General, un hospital capaz de administrar ECMO.

Brown consult√≥ con Vinay Dhingra, la especialista en cuidados cr√≠ticos de guardia cuando lleg√≥. Dhingra hab√≠a visto hipotermia profunda antes. “Pero no as√≠”, dice. “Sab√≠amos que ten√≠amos que ser agresivos con su tratamiento; ser√≠a in√ļtil si no lo hici√©ramos”. Calentaron su sangre y luego conmocionaron su coraz√≥n. “Inmediatamente tenemos pulso”, dice Dhingra. Unas horas m√°s tarde, con m√°s tratamiento, comenz√≥ a despertarse. “Ella comenz√≥ a concentrarse en nosotros”, dice Dhingra, “siguiendo √≥rdenes simples como sacudir la cabeza para responder preguntas”. Al d√≠a siguiente, ella fue destetada de ECMO. En el tercer d√≠a, fue retirada del soporte vital por completo. Esa noche, alrededor de las 2 a.m., las enfermeras del turno de noche escucharon sonidos provenientes de la UCI: Newman estaba cantando. Dos semanas despu√©s, fue dada de alta del hospital.

¬ŅQu√© tan fr√≠o es demasiado fr√≠o?

Muestras de esperma congeladas en un banco criogénico.

Las revistas m√©dicas han publicado relatos de personas congeladas que fueron tra√≠das del borde de la muerte y continuaron viviendo vidas normales, sin da√Īo cerebral, incluso despu√©s de hasta siete horas de paro card√≠aco. (En circunstancias normales, los m√©dicos dejan de fumar a los 20 minutos). De ah√≠ un dicho popular en medicina: “No est√°s muerto hasta que est√©s caliente y muerto”.

“Hemos aprendido que realmente no hay una temperatura tan baja que no debas intentar salvar a alguien”, dice el termofisi√≥logo de la Universidad de Manitoba, Gordon Giesbrecht, tambi√©n conocido como Profesor Popsicle, uno de los principales expertos mundiales en hipotermia. “Sol√≠amos decir tal vez 20 o 15 grados C” ‚ÄĒ68 o 59 grados Fahrenheit‚ÄĒ “y por debajo de eso no te molestes. Pero luego llegaron algunos casos en los que incluso a 13.7 grados C ‚ÄĚ‚ÄĒaproximadamente 57 grados Fahrenheit‚ÄĒ‚Äú si recib√≠an la atenci√≥n adecuada, las personas sobrevivieron. As√≠ que ahora hemos eliminado el umbral de baja temperatura “.

Las historias de supervivencia aparecen en los titulares: “¬°Tra√≠do de entre los muertos!” Erika Nordby, una ni√Īa de trece meses, fue declarada beb√© milagrosa en febrero de 2001 despu√©s de haber salido por una puerta abierta en una noche de dos grados en Edmonton, Alberta, usando nada m√°s que un pa√Īal y una camiseta. Sorprendida de encontrar a Erika desaparecida a las 3 a.m., su madre mir√≥ hacia afuera y vio al beb√© en el suelo. En el hospital, los m√©dicos lograron calentar a Erika; 24 horas despu√©s, se despert√≥ y llor√≥ por su madre.

“Hemos aprendido que realmente no hay una temperatura tan baja que no debas tratar de salvar a alguien”, dice el termofisi√≥logo Gordon Giesbrecht, experto en hipotermia.

En mayo de 1986, un grupo de estudiantes de secundaria y maestros hab√≠an subido casi hasta la cima del monte Hood de 11,249 pies de Oreg√≥n, cuando una tormenta de nieve de primavera sopl√≥ y los oblig√≥ a retirarse. A 9,000 pies, enfrentando temperaturas de 15 grados y vientos tan fuertes como 60 millas por hora, construyeron una cueva de nieve, esperando esperar el clima. Por la ma√Īana, dos de los estudiantes lograron regresar al campamento, y se lanz√≥ una misi√≥n de rescate, pero la tormenta retras√≥ otro d√≠a. Finalmente, despu√©s de repetidos intentos, los estudiantes y maestros restantes fueron llevados fuera de la monta√Īa y llevados a varios hospitales del √°rea de Portland para recibir ECMO. La mayor√≠a estaban demasiado lejos para responder al tratamiento, pero sobrevivieron dos j√≥venes de 15 a√Īos. (ECMO se us√≥ ya en 1977 en los EE. UU. Para la hipotermia, pero el procedimiento a√ļn no est√° muy extendido o a menudo se ense√Īa en la escuela de medicina).

M√°s recientemente, en abril de 2014, un ni√Īo de 15 a√Īos llamado Yahya Abdi se escondi√≥ en el pozo de la rueda de un Boeing 767 que vol√≥ desde San Jos√©, California, a Maui. Los expertos en aviaci√≥n y m√©dicos estaban incr√©dulos: ¬Ņc√≥mo podr√≠a sobrevivir a la presi√≥n del aire a 38,000 pies y temperaturas tan bajas como menos 80 grados? Seg√ļn los informes, Abdi recordaba haberse desmayado poco despu√©s del despegue, pero su coraz√≥n aparentemente segu√≠a latiendo muy lentamente. Cuando el avi√≥n aterriz√≥ en Hawai, cinco horas y media despu√©s, sali√≥ ileso de su escondite.

Comprender c√≥mo algunas personas enga√Īan a la muerte y se√Īalar el momento preciso en que se produce la hipotermia son asuntos misteriosos. En general, las fichas de domin√≥ comienzan a caer cuando una persona pierde calor corporal m√°s r√°pido de lo que se produce. Los primeros signos de hipotermia leve comienzan en la marca de 95 grados con la aparici√≥n de temblores incontrolables: el intento del cuerpo de calentarse. Gradualmente, a medida que avanza hacia la hipotermia moderada (90 grados), la piel se pone p√°lida, los labios se vuelven azules y el habla comienza a arrastrarse. Hundirse a m√°s de 82 (hipotermia severa) y perder el conocimiento. Dejado en el fr√≠o, su cuerpo seguir√° bajando de temperatura y su coraz√≥n latir√° m√°s y m√°s lentamente hasta que experimente un paro card√≠aco y muera.

Sin embargo, si se descubre durante la etapa en la que su ritmo card√≠aco se est√° desacelerando, como Christine Newman, sus probabilidades de supervivencia mejoran. A veces, los empujones causados ‚Äč‚Äčpor sacar a una v√≠ctima del hielo pueden desencadenar un paro card√≠aco, conocido como colapso de rescate. Pero debido a que una persona est√° en un estado fr√≠o y el cerebro requiere menos ox√≠geno, la RCP puede mantener viva a la v√≠ctima durante horas, en comparaci√≥n con minutos en condiciones m√°s c√°lidas.

Si es transportado a un hospital con un personal capacitado en ECMO, tiene un 50 por ciento de posibilidades de sobrevivir sin da√Īo neurol√≥gico, seg√ļn Beat Walpoth, un cirujano card√≠aco en los Hospitales de la Universidad de Ginebra en Suiza, quien public√≥ algunos de los primeros estudios sobre La efectividad del tratamiento de la hipotermia severa. Walpoth actualmente lidera la Base de datos internacional de hipotermia, que est√° recopilando historias de casos de pacientes de todo el mundo para crear pautas para el tratamiento de v√≠ctimas de hipotermia.

Mientras tanto, lo que los m√©dicos est√°n aprendiendo de los sobrevivientes como Newman es proporcionar pistas sobre la tecnolog√≠a m√©dica que podr√≠a rescatar a otros que se supone que est√°n muertos en el fr√≠o, y tambi√©n potencialmente salvar a las v√≠ctimas de ataques card√≠acos, accidentes automovil√≠sticos y heridas de bala. Y la investigaci√≥n en las fronteras del fr√≠o extremo no se detiene all√≠. Los atletas de √©lite, para empezar, est√°n entrando en c√°maras crioterap√©uticas, vasos de tama√Īo humano llenos de aire refrigerado por nitr√≥geno l√≠quido, con la esperanza de acelerar la recuperaci√≥n y mejorar el rendimiento. Estamos en la c√ļspide de una nueva era en la ciencia lejana, y est√° enraizada en el hielo.

El caso de la paleta de anfibios

Una rana de madera congelada.

En el √ļltimo medio siglo, nos hemos vuelto muy buenos para congelar peque√Īas cosas: sangre, c√©lulas madre, tumores, semen, √≥vulos, tejidos ov√°ricos, semillas, embriones. Pero los investigadores que buscan formas de enfriar tejidos y √≥rganos complejos enfrentan el mismo desaf√≠o que afecta al filete en su congelador: cristales de hielo o quemaduras en el congelador. Cuando eso se forma, da√Īa los tejidos.

Hasta ahora nadie ha descubierto c√≥mo superar este problema. Pero algunos cient√≠ficos piensan que un peque√Īo anfibio, la rana de madera, podr√≠a contener al menos parte de la respuesta. Con un rango expansivo que se extiende desde Georgia hasta el norte del C√≠rculo Polar √Ārtico, la rana de madera pasa semanas, incluso meses, en un estado de animaci√≥n suspendida. Puede congelarse en invierno, sin signos vitales, luego descongelarse r√°pidamente en primavera y saltar para aparearse.

Algunas de las √ļltimas investigaciones en hibernaci√≥n de anfibios provienen de Fairbanks, Alaska, donde un cient√≠fico de 29 a√Īos llamado Don Larson recientemente vigil√≥ las ranas de madera salvaje mientras pasaban el invierno. Los cient√≠ficos han sabido por mucho tiempo sobre las estrategias de afrontamiento del clima fr√≠o de la especie, pero el estudio de Larson revel√≥ que las ranas pueden permanecer congeladas por hasta siete meses y a temperaturas m√°s fr√≠as que las conocidas previamente, hasta casi cero grados. “Pasan m√°s tiempo congelados que la mayor√≠a de los alimentos que se pueden dejar en su congelador”, dice Larson.

Su estudio se suma a 25 a√Īos de investigaci√≥n en el Laboratorio de Criobiolog√≠a Ecofisiol√≥gica de la Universidad de Miami en Oxford, Ohio. “Estos animales han sido capaces de lograr algo realmente notable”, dice el investigador principal y profesor de zoolog√≠a Jon Costanzo.

Los estudios de Costanzo han demostrado que justo antes de congelarse, las ranas se inundan con grandes cantidades de glucosa, que se comporta como una especie de crioprotector. A medida que el mercurio cae, el cuerpo de la rana se congela, y queda suficiente agua en el interior de sus c√©lulas para evitar que se da√Īen sus membranas hasta que los d√≠as comienzan a crecer y el suelo se calienta. Luego, en el transcurso de un d√≠a m√°s o menos, el animal recupera el pulso y vuelve a la vida.

Las ranas no son muy similares a los humanos, pero este conocimiento tiene aplicaciones en el importante campo de los trasplantes de √≥rganos. Siguiendo el ejemplo de la capacidad de los frogcicles de congelarse repentinamente y descongelarse espont√°neamente, los m√©dicos esperan alg√ļn d√≠a usar la criopreservaci√≥n para extender la fecha de caducidad de los √≥rganos donantes (actualmente de cuatro a seis horas para un coraz√≥n o pulmones, de 12 a 18 horas para un h√≠gado) Cada diez minutos, se agrega un paciente en los EE. UU. A la lista de espera de trasplante de √≥rganos. Cada d√≠a, un promedio de 79 personas reciben trasplantes, pero 22 perecen esperando una llamada telef√≥nica. La soluci√≥n ser√≠a preservar los √≥rganos indefinidamente, de modo que puedan mantenerse hasta que se encuentre una coincidencia adecuada.

Uno de los mayores avances en el intento de congelar √≥rganos se produjo en 2009, cuando el criobi√≥logo Greg Fahy y su compa√Ī√≠a con sede en California, 21st Century Medicine, revelaron una t√©cnica que estuvo cerca de conquistar el enigma del cristal de hielo. Utiliz√≥ un crioprotector qu√≠mico para enfriar con √©xito un ri√Ī√≥n de conejo a un estado vitrificado o de vidrio, luego se descongel√≥ y trasplant√≥ el √≥rgano a un conejo vivo. Su √©xito hist√≥rico ofreci√≥ la esperanza de que la vitrificaci√≥n revolucionar√≠a la banca de √≥rganos. El problema es que, diez a√Īos despu√©s, nadie ha descubierto c√≥mo aplicar la t√©cnica a los √≥rganos humanos, porque usar concentraciones m√°s altas de crioprotectores qu√≠micos puede envenenar las c√©lulas y los tejidos que se supone que deben proteger.

Otros cient√≠ficos ya est√°n trabajando con la tecnolog√≠a del fr√≠o. En las d√©cadas de 1950 y 1960, la investigaci√≥n del cient√≠fico Peter Safar, conocido como el padre de la reanimaci√≥n moderna, condujo al uso experimental de la hipotermia terap√©utica para el tratamiento de pacientes comatosos en la sala de emergencias. √Čl y sus colegas demostraron que la terapia, que involucra una serie de t√©cnicas para enfriar el cuerpo (incluidas las mantas de enfriamiento, el hielo y los cat√©teres llenos de una soluci√≥n salina fr√≠a), redujo con √©xito las lesiones tisulares y el da√Īo cerebral debido a la falta de flujo sangu√≠neo, particularmente en personas que hab√≠an sufrido un ataque al coraz√≥n o un derrame cerebral. La t√©cnica todav√≠a se usa hoy en d√≠a para tratar esas afecciones, junto con lesiones en la columna y beb√©s reci√©n nacidos que muestran signos de deterioro de la funci√≥n cerebral.

En el hospital presbiteriano UPMC en Pittsburgh, los cirujanos están experimentando para poner a los pacientes críticos que han sufrido graves heridas de bala y de cuchillo en un estado de animación suspendida enjuagando sus arterias con solución salina helada para enfriar el cerebro y los órganos.

“El tiempo es esencial”, dice Sam Tisherman, un experto en cirug√≠a de trauma que encabeza los ensayos en humanos y se prepara para lanzar un segundo estudio en Baltimore. “Estamos corriendo contra el reloj para controlar el sangrado antes de que se produzca un da√Īo irreversible en el cerebro y otros √≥rganos”. El procedimiento, llamado preservaci√≥n de emergencia y reanimaci√≥n, le da a los cirujanos m√°s tiempo para controlar el sangrado de un paciente. Despu√©s de que se realiza el trabajo de reparaci√≥n, los m√©dicos gradualmente calientan al paciente restaurando el flujo sangu√≠neo natural.

“El objetivo es salvar a las personas que de otro modo habr√≠an muerto”, dice Tisherman, quien ha prestado mucha atenci√≥n a las historias de sobrevivientes congelados. “Saber que las personas que se enfr√≠an muy r√°pido pueden tolerar no tener ox√≠geno o flujo sangu√≠neo durante una hora o m√°s inspiraron nuestro trabajo”.

Relajarse

Aunque los atletas han estado congelando despu√©s del entrenamiento durante d√©cadas, contin√ļa el debate sobre si realmente aumenta la recuperaci√≥n. Pero eso no ha detenido el reciente auge de la tecnolog√≠a de hielo. Los salones de crioterapia est√°n apareciendo en ciudades de todo el pa√≠s, ofreciendo una alternativa r√°pida que es como un ba√Īo de hielo con esteroides.

Los asistentes al spa se desnudan hasta la ropa interior y se ponen calcetines deportivos, batas de felpa y guantes de lana para un viaje dentro de una c√°mara de crioterapia en forma de lata llena de aire que se ha enfriado con nitr√≥geno entre menos 184 y menos 264 grados . El objetivo es reducir la temperatura de la piel de una persona a 40 grados lo m√°s r√°pido posible y mantener esa temperatura durante uno o dos minutos. Los adherentes afirman que esto provoca que el cuerpo entre en modo de supervivencia, enviando sangre desde las extremidades al n√ļcleo, donde se enriquece con ox√≠geno y otros nutrientes. Luego, a medida que el cuerpo se calienta, la sangre mejorada se empuja hacia las extremidades. Los tratamientos se basan en investigaciones iniciadas por el m√©dico japon√©s Toshima Yamauchi, quien invent√≥ el procedimiento en la d√©cada de 1970 para ayudar a los pacientes con artritis reumatoide, y se√Īal√≥ que la mayor√≠a de los que pasaron por el proceso se sintieron completamente aliviados de sus s√≠ntomas y dolor.

En KryoLife, el primer estudio de crioterapia en la ciudad de Nueva York, inaugurado en abril de 2014, la propietaria Joanna Fryben se jacta de la efectividad del tratamiento para prevenir la inflamaci√≥n de las articulaciones y reducir el dolor, aumentar el metabolismo y la p√©rdida de peso, borrar las arrugas y aliviar la depresi√≥n. Con resultados tan prometedores, ¬Ņqui√©n no querr√≠a congelarse el culo? El corredor de distancia doblemente ganador del oro, Mo Farah, ha sido fan√°tico durante mucho tiempo, y Steve Weatherford, conocido como el hombre m√°s apto de la NFL, defiende los beneficios de sus viajes semanales a KryoGenesis en Paramus, Nueva Jersey.

Intent√© una sesi√≥n en KryoLife en agosto pasado. Con una bata, guantes y calcetines, esper√© mi turno para entrar en la c√°mara de crioterapia. Una vez dentro, mi cabeza sobresal√≠a desde arriba, un t√©cnico me dijo que le arrojara la bata. Inmediatamente, sent√≠ el fr√≠o extremo de un vapor similar a la niebla que se arremolinaba alrededor de mi cuerpo. Durante los siguientes tres minutos, el t√©cnico, que supervis√≥ de cerca c√≥mo me sent√≠a, me habl√≥ de la experiencia, una bienvenida distracci√≥n por un dolor punzante en la parte posterior de las rodillas y los codos. “Esas son las √°reas donde la piel es m√°s delgada”, dijo. Bail√© alrededor, esperando que mi tiempo se levantara.

Despu√©s de salir, se alienta a los clientes a calentar en una m√°quina de remo o bicicleta estacionaria durante unos minutos. No sent√≠ la oleada de endorfinas que otros mencionan. En cambio me sent√≠ cansado. Pero algunos clientes que conoc√≠ enfatizaron que el tratamiento funciona. “Qu√© prisa”, dijo el nutricionista Oz Garc√≠a cuando sali√≥ del tubo, con los dientes casta√Īeteando. √Čl acredita los tratamientos para la p√©rdida de peso (el cuerpo supuestamente quema calor√≠as para combatir el fr√≠o) y el alivio del dolor de una lesi√≥n en la espalda, y dijo que ha realizado crioterapia al menos 200 veces. “No es para todos”, dice, “pero tiene resultados acumulados”. Te da un cuerpo m√°s delgado, m√°s apretado y mejores estados de √°nimo, y est√°s menos inflamado “.

A pesar del zumbido, la seguridad y la eficacia de las c√°maras de crioterapia no se comprenden bien. El tratamiento carece de la aprobaci√≥n de la FDA, pero no se han reportado muchos incidentes de problemas de seguridad que no sean algunos casos de congelaci√≥n leve. El tratamiento fue noticia recientemente despu√©s de la muerte de un empleado en un sal√≥n de crioterapia cerca de Las Vegas. Cuando estaba cerrando la noche del 19 de octubre de 2015, Chelsea Ake-Salvacion le envi√≥ un mensaje de texto a su novio dici√©ndole que planeaba entrar a una c√°mara para una sesi√≥n r√°pida. A la ma√Īana siguiente, un compa√Īero de trabajo descubri√≥ su cuerpo congelado por dentro. La muerte de Ake-Salvacion fue declarada un accidente.

En cuanto a los beneficios de la crioterapia para los atletas, un estudio publicado por el Instituto Nacional de Deporte, Experiencia y Rendimiento en París evaluó los niveles de inflamación en un grupo de corredores que pasaron 48 minutos en una cinta de correr. En una prueba, los corredores hicieron crioterapia después, una vez al día durante cinco días. Los corredores también intentaron sesiones diarias de 30 minutos de sesión tranquila. Los investigadores informaron que después de la crioterapia, los corredores tenían menos marcadores sanguíneos de inflamación, lo que sugiere que los atletas podrían obtener una ventaja a través de tiempos de recuperación más rápidos.

Otros investigadores permanecen esc√©pticos. Un informe reciente de la Universidad de Portsmouth en Inglaterra, dirigido por el cient√≠fico universitario de deportes y ejercicio Joseph Costello, revis√≥ los estudios que compararon los efectos de la crioterapia de todo el cuerpo sobre el dolor muscular con un placebo o ning√ļn tratamiento en 64 adultos activos. El informe no encontr√≥ evidencia que sugiera que el aire s√ļper fr√≠o tuvo un efecto positivo en la recuperaci√≥n. Costello concluy√≥ que se necesita mucha m√°s investigaci√≥n para comprender si la terapia funciona.

A√ļn m√°s extremo es el controvertido proceso de criopreservaci√≥n humana, que ha existido desde la d√©cada de 1960. Los adherentes cuentan con un futuro en el que la nanotecnolog√≠a molecular y otros avances podr√°n revertir el da√Īo causado a los tejidos durante el proceso de congelaci√≥n, devolviendo la vida a las personas congeladas y luego curarlas de lo que las mat√≥ en primer lugar. El proceso se ve m√°s o menos as√≠: la empresa cryo se encarga de tener personal en el sitio cuando el coraz√≥n de un cliente se detiene. En cuesti√≥n de minutos, sumergen a la persona en un ba√Īo de hielo y lo ponen en soporte vital para minimizar la muerte de las c√©lulas cerebrales. Administran medicamentos para ayudar a mantener el flujo sangu√≠neo, luego circulan productos qu√≠micos crioprotectores por todo el cuerpo a trav√©s de una inyecci√≥n intravenosa. Al final, la persona es transportada a la instalaci√≥n criog√©nica en una canasta tipo camilla llena de hielo y luego almacenada en nitr√≥geno l√≠quido de menos-320.8 grados dentro de un recipiente similar a una botella de termo gigante.

En Scottsdale, Arizona, la Fundación Alcor Life Extension actualmente tiene 141 personas (y algunas de sus mascotas) preservadas. Entre ellos se encuentran el jugador de béisbol del Salón de la Fama Ted Williams, su hijo John Henry Williams, y el escritor y productor de comedia ganador del Premio Emmy Dick Jones.

La cri√≥nica de todo el cuerpo cuesta m√°s de $ 200,000, o puede optar por la ruta m√°s barata: $ 80,000 para tener la cabeza cortada y preservada, como lo hizo el cofundador de Alcor Fred Chamberlain Jr. en 2012. ¬ŅC√≥mo regresar√° Chamberlain de la muerte sin un cuerpo? La respuesta de la compa√Ī√≠a: crecer√° una nueva. La llamada neuropreservaci√≥n se basa en la idea de que se puede cultivar un cuerpo de reemplazo alrededor del cerebro utilizando la tecnolog√≠a de regeneraci√≥n de tejidos en el futuro. Despu√©s de todo, ¬Ņqui√©n quiere ser inmortal en un cuerpo de 80 a√Īos?

Lecciones de los anteriormente congelados

Sobreviviente Anna Bagenholm.

Mientras tanto, los sobrevivientes de la congelaci√≥n extrema pueden ofrecer pistas para los criopreservados del futuro. Anna Bagenholm tiene el r√©cord mundial de vivir con la temperatura corporal m√°s baja: 57 grados. El 20 de mayo de 1999, la joven de 28 a√Īos estaba esquiando con dos amigos en un barranco de una cascada en el norte de Noruega cuando se cay√≥ al agua y qued√≥ atrapada entre las rocas debajo de una gruesa capa de hielo, con una bolsa de aire para respirar. . Sus amigos trataron de sacarla a salvo, pero r√°pidamente descubrieron que no pod√≠an liberarla y llamaron por ayuda, observ√°ndola angustiada mientras luchaba. Cuarenta minutos despu√©s, Bagenholm dej√≥ de moverse.

Aproximadamente una hora pasó antes de que llegara un equipo de rescate. Cortaron un agujero en el hielo y sacaron el cuerpo flácido de Bagenholm del agua. No respiraba y no tenía pulso detectable. Los paramédicos comenzaron la RCP, y unos minutos después llegó un helicóptero para llevarla al hospital de la Universidad Tromso de Noruega.

En el hospital, un equipo de cirujanos card√≠acos, anestesi√≥logos y enfermeras estaban esperando. Continuaron haciendo RCP y prepararon Bagenholm para ECMO. Cuando su temperatura corporal central volvi√≥ a subir, su coraz√≥n comenz√≥ a latir de nuevo. Bagenholm pas√≥ seis semanas en cuidados intensivos y finalmente se mud√≥ a una unidad de rehabilitaci√≥n. Su funci√≥n mental era completamente normal al despertar, pero su recuperaci√≥n f√≠sica tard√≥ mucho m√°s. Despu√©s de dos a√Īos, volvi√≥ al trabajo y reanud√≥ algunas caminatas y esqu√≠. Hoy es radi√≥loga en el hospital donde fue salvada, y da conferencias en conferencias sobre el potencial para rescatar a otros como ella. Ella se molesta cuando lee en el peri√≥dico que una persona fue encontrada en el fr√≠o y declarada muerta antes de que la llevaran al hospital y la volvieran a calentar. ‚ÄúLo m√°s importante es no declarar a las personas muertas afuera. Si es posible, comience la RCP, ll√©velos al hospital, p√≥ngalos en ECMO y cali√©ntelos con todo lo que tiene. No te rindas. Incluso si parece que la persona no va a lograrlo, debes continuar hasta que realmente termine “.

Doug Brown, quien enfatiza que los m√©dicos deben usar ECMO solo cuando creen que un paciente tiene una buena oportunidad de supervivencia, es decir, aquellos como Christine Newman y Bagenholm que se enfriaron severamente antes del paro card√≠aco, ha creado un grupo en Columbia Brit√°nica para establecer cl√≠nicas -pautas de pr√°ctica para la hipotermia. “El cambio en la atenci√≥n m√©dica es muy frustrante”, dice. “La mayor√≠a de los lugares en los EE. UU. No cuentan con protocolos para llevar a los pacientes con paro card√≠aco hipot√©rmico a ECMO”.

Newman no ha dado ninguna entrevista sobre su accidente, pero lanzó un video de YouTube en marzo pasado, cerca del primer aniversario, en el que agradeció a sus rescatistas. Además de cierta sensibilidad al frío en sus manos y algunas cicatrices, incluidas dos en los muslos del procedimiento ECMO y una en la espalda por haber sido sacada del hielo, dijo que se siente bien y hace la mayoría de las cosas que siempre ha disfrutado. .

Para Bagenholm, tom√≥ un tiempo comprender completamente lo que le hab√≠a sucedido. Ella recuerda haberse despertado en el hospital despu√©s de su accidente. “Estaba paralizada del cuello para abajo, as√≠ que no pod√≠a moverme”, dice ella. Aunque pod√≠a recordar otras cosas sobre su vida, el accidente qued√≥ en blanco. ‚ÄúSabes cuando tienes una computadora y escribes en ella, y de repente se va la luz, todo en el disco duro sigue ah√≠, pero las cosas en la pantalla se han ido. As√≠ fue para m√≠ “, dice ella. “Todo lo que hab√≠a guardado todav√≠a estaba all√≠, pero las cosas que sucedieron ese d√≠a hab√≠an desaparecido. Todav√≠a no lo recuerdo “.

El caso de Bagenholm a menudo se anuncia como un milagro, pero ella no cree que su rescate haya sido preordenado. “No es un milagro”, dice ella. “Es fisiolog√≠a. El milagro es que hemos aprendido que es posible salvar a personas como yo “.

Rene Ebersole es escritora y editora en Audubon. Su trabajo también ha aparecido en Nautilo y Hilo Mental, entre otros.