La mujer m√°s dura sobre dos ruedas

“Creces en un culto”, dice Juliana Buhring, “y todos piensan que hay algo mal contigo”. Buhring no est√° da√Īada ‚ÄĒno emocionalmente, quiere que sepa‚ÄĒ desde su infancia en Family International, el controvertido grupo religioso que describi√≥ en sus exitosas memorias de 2007, No sin mi hermana. F√≠sicamente, sin embargo, ella es un desastre. Sus rodillas son costras sobre costras, y sus antebrazos tienen las cicatrices de quemaduras de asfalto no tan antiguas. El accidente de bicicleta que los caus√≥ ocurri√≥ hace dos semanas, mientras ella descend√≠a por el pavimento mojado alrededor de una esquina en el Monte Vesubio. El volc√°n enterrado en Pompeya se encuentra justo al otro lado del Golfo de N√°poles desde Sorrento, Italia, donde Buhring ha estado administrando una peque√Īa cama y desayuno durante los √ļltimos tres a√Īos para pagar su h√°bito ciclista.

Buhring, de 33 a√Īos, es alta, bronceada y delgada, con un gran √°guila pescadora negra tatuada en su est√≥mago; ella dice que ha sido atropellada por autos dos veces y simplemente “derrib√≥” media docena m√°s de veces en los √ļltimos cuatro a√Īos, la primera despu√©s de haber estado en bicicleta por solo un mes. “Podr√≠a escribir un manual sobre c√≥mo caerse de una bicicleta”, me dijo durante la cena en el gastropub que est√° junto a B&B Juliana. Su segunda memoria, Este camino que monto, que ser√° lanzado en el Reino Unido por Little, Brown el pr√≥ximo verano, detalla m√°s que algunas de estas colisiones.

La primera vez que Buhring fue atropellada por un autom√≥vil, en octubre de 2011, estaba redondeando un cambio en una zona monta√Īosa al norte de N√°poles llamada Benevento. Un cami√≥n furg√≥n de ocho ruedas tom√≥ la esquina con demasiada brusquedad y marc√≥ su neum√°tico trasero con su parachoques. Ella sali√≥ volando hacia una zanja.

“Afortunadamente, √©l me empuj√≥ hacia la derecha, al costado de la carretera, y yo hice el gran giro”, dice ella. Su casco se rompi√≥, su bicicleta se arrug√≥ y su mu√Īeca se torci√≥. El cami√≥n se alej√≥ r√°pidamente, pero el conductor detr√°s de √©l la ayud√≥ a ir al hospital. En ese momento, Buhring todav√≠a estaba montando una bicicleta h√≠brida, con ropa de entrenamiento y pedales planos. En otras palabras, ella era una principiante de rango. Pero ya ten√≠a grandes aspiraciones de cu√°n lejos y qu√© tan r√°pido la llevar√≠a su bicicleta, espec√≠ficamente, en todo el mundo en un tiempo r√©cord.

Por cualquier medida, Buhring tuvo √©xito. El 23 de julio de 2012, carg√≥ su bicicleta, esta vez un modelo de carrera de fibra de carbono al que llam√≥ Pegasus, que le regal√≥ una semana antes en una tienda local de bicicletas, con un saco de dormir, un cepillo de dientes, algo de dinero, su pasaporte alem√°n , y no mucho m√°s, y se dirigi√≥ al oeste. Buhring pedale√≥ aproximadamente 150 millas por d√≠a, por la espinilla de Italia, a trav√©s de Cannes, y por el r√≠o Ebro de Espa√Īa, que drena el sur de los Pirineos.

Cuando llegó a Oporto, Portugal, ocho días después de salir de casa, Buhring y Pegasus tomaron un vuelo a Boston, donde continuó a través de los EE. UU. Le tomó 28 días atravesar las llanuras del norte y cruzar la divisoria continental cerca de Idaho-Utah-Wyoming frontera, llegando a Seattle el 31 de agosto.

Cruz√≥ Nueva Zelanda y Australia en poco m√°s de un mes; Cuando un guardia fronterizo provincial en el interior intent√≥ confiscar su bolsa de naranjas, un manjar raro en esas partes, se las comi√≥ todas en lugar de entregarlas. Ella atraves√≥ Malasia y Tailandia. Para pasar el tiempo, se llen√≥ la cabeza con libros grabados. “Guerra y paz me llev√≥ dos semanas ‚ÄĚ, dice ella. “Entonces descubr√≠ Game of Thrones. “

Buhring en casa cerca de Sorrento, Italia.

No fue hasta que Buhring lleg√≥ a India en octubre que tuvo alg√ļn problema. Al salir de Calcuta, se estrell√≥ contra un peat√≥n que se precipitaba a trav√©s del tr√°fico pesado, dejando a Buhring sin ning√ļn lugar para desviarse. Ambos estaban sacudidos pero bien. Luego, cerca de Balasore, una ciudad en la Bah√≠a de Bengala, finalmente se enferm√≥. Con los intestinos revueltos, corri√≥ clavando sus zapatos de bicicleta a un hotel, donde la recepcionista se√Īal√≥ hacia un ba√Īo. Fue muy tarde. “Ten√≠a 31 a√Īos y me destrozo como un beb√©”, dice Buhring. Hab√≠a una ducha en el ba√Īo, que al menos le permiti√≥ enjuagarse. Sali√≥ con un r√°pido agradecimiento y encontr√≥ un lugar para dormir en un hotel m√°s barato en el camino. Era el primer d√≠a en tres meses que no montaba ni volaba.

El 22 de diciembre de 2012, Buhring regresó a Nápoles. Guinness World Records certificó su tiempo de 152 días en total, 144 de ellos en la bicicleta. Ella había querido ser la mujer más rápida para recorrer el mundo en bicicleta; en cambio, ella fue la primera, o como Guinness lo define, la primera en hacerlo sola, viajando continuamente y en la misma dirección.

Desde entonces, Buhring se ha establecido como un jinete de ultradistancia ascendente, despu√©s de haber ingresado en dos carreras intercontinentales autosuficientes: el Transcontinental, de Londres a Estambul, y el TransAmerica inaugural del a√Īo pasado, de Oregon a Virginia, y termin√≥ entre los dos mejores hombres. competidores. Ella es uno de los temas principales de un nuevo documental sobre TransAmerica, Inspirado para montar, que se estren√≥ en abril en Denver.

En noviembre pasado, me un√≠ a Buhring en Sorrento para montar durante unos d√≠as, pero cuando llegu√© llov√≠a, as√≠ que nos metimos en el gastropub, rodeados por un olivar productor de petr√≥leo atado con redes para atrapar la fruta. El ciclismo a lo largo de la costa de Amalfi podr√≠a ser de clase mundial, pero la comida (pizza napolitana, jam√≥n curado, mozzarella cruda y una variedad de aceites de oliva) existe en un reino elevado y aparentemente no puede reproducirse en ning√ļn pa√≠s a cualquier costo. . Mientras com√≠amos y beb√≠amos, recordamos el improbable conjunto de circunstancias que la llevaron a convertirse en ciclista.

“No me convert√≠ en ciclista”, dijo, corrigi√©ndome. “Decid√≠ montar mi bicicleta alrededor del mundo”.


A la ma√Īana siguiente, el clima hab√≠a mejorado, y me puse los pedales de mi bicicleta de carretera por primera vez en varios meses y segu√≠ a Buhring en uno de sus paseos de entrenamiento. Ella no establece itinerarios detallados tanto como vectores generales. En su viaje global, dice: “Har√≠a una lista de ciudades por las que ten√≠a que pasar, pero sobre todo seguir√≠a el sol”. Esa fue la idea para los pr√≥ximos tres d√≠as. “He decidido que haremos lo que mejor hago”, dijo. “Pi√©rdase.”

En mayo de 2011, cuando Buhring me dijo por primera vez que planeaba dar la vuelta al mundo, era esc√©ptico. Ella nunca hab√≠a montado antes. “Ll√°malo una cuesti√≥n de orgullo o terquedad”, me envi√≥ un correo electr√≥nico entonces. ‚ÄúUn rasgo √ļtil y da√Īino, seg√ļn sea el caso. Estoy decidido a hacer esto.

Hab√≠amos pasado muchas horas al tel√©fono durante los meses anteriores, cuando estaba informando una historia sobre el difunto kayakista sudafricano de aguas bravas Hendrik Coetzee. Buhring hab√≠a estado en una relaci√≥n intermitente de larga distancia con Coetzee durante ocho a√Īos cuando un cocodrilo lo mat√≥ y lo comi√≥ mientras descend√≠a el r√≠o Lukuga en la Rep√ļblica Democr√°tica del Congo en diciembre de 2010. (Esa historia, “Consumido” apareci√≥ en la edici√≥n de marzo de 2011 de Fuera de.) Buhring y Coetzee se hab√≠an conocido en el club nocturno Rock Garden en Kampala, Uganda, en 2002, donde Buhring tambi√©n trabajaba como bailar√≠n. En ese momento, ella todav√≠a era miembro de la Familia Internacional, aunque estaba planeando su fuga. Cuando huy√≥ al Reino Unido en 2006, ella y Coetzee perdieron contacto, pero se volvieron a conectar en 2009 a trav√©s de Skype. Ella ten√≠a un boleto de ida para visitarlo para el A√Īo Nuevo 2011. Finalmente iban a darle una oportunidad a su relaci√≥n. En cambio, ella us√≥ el boleto para asistir a su memorial.

Coetzee era una figura imponente en la exploraci√≥n de aguas bravas, un alma inquieta que lider√≥ expediciones complejas por el Nilo y sol√≥ sus tramos m√°s dif√≠ciles. √Čl y Buhring se unieron por su incapacidad mutua para seguir las reglas y sobre la literatura, el tipo de filosof√≠a popular ‚ÄĒViktor Frankl, Paulo Coelho‚ÄĒ que resuena con muchos que se sienten a la deriva en el mundo. (En un bed and breakfast en Agropoli, unos d√≠as despu√©s de que llegu√©, Buhring ley√≥ en voz alta toda la p√°gina de Wikipedia de Simone de Beauvoir e interrog√≥ todas las formas en que el socio de Beauvoir, Jean-Paul Sartre, obtuvo cr√©dito por sus ideas).

Buhring y Coetzee hablaron mucho sobre parejas de exploradores del siglo XIX como Samuel y Florence Baker y David Livingstone y Mary Moffat, la esposa de Livingtone, que acompa√Ī√≥ al explorador en dos expediciones por el desierto de Kalahari. “Ella lo suaviz√≥”, dice Buhring sobre Moffat. Si Buhring hubiera suavizado a Coetzee es una inc√≥gnita. En un romance basado en mensajes de correo electr√≥nico y llamadas a la c√°mara web, nunca tuvo la oportunidad de averiguarlo.

Despu√©s de pasar su infancia tratando de escapar de las personas m√°s cercanas a ella, Buhring encaja perfectamente como ciclista de resistencia. “Es como si abandonara un culto”, dice, “y me un√≠ a otro”.

“Es esta amarga iron√≠a”, dice Buhring. “Nunca habr√≠a descubierto este talento para andar en bicicleta si no hubiera muerto. Pero lo devolver√≠a todo para verlo vivo “.

Fue al servicio de Coetzee que Buhring conoci√≥ a un expatriado brit√°nico llamado Naomi Swain, quien mencion√≥ la idea de andar en bicicleta por todo Canad√° juntos. Buhring pens√≥ que sonaba interesante, pero su reacci√≥n inmediata fue: ¬ŅPor qu√© cruzar un pa√≠s aburrido como Canad√° y por qu√© detenerse all√≠? El plan se vino abajo, Swain termin√≥ ense√Īando yoga a refugiados en Sud√°n del Sur, pero Buhring comenz√≥ a investigar rutas alrededor del mundo, buscando en Google los puntos de referencia que otras mujeres hab√≠an usado. Al final result√≥ que, no hab√≠a ninguno. Seg√ļn Guinness, ninguna mujer hab√≠a circunnavegado el mundo en bicicleta. Esto se debe principalmente a que intentarlo puede ser peligroso para una mujer que viaja sola. A Buhring no le importaba.

Ella realmente no estaba pensando con claridad, dice, y necesitaba una forma de canalizar su dolor. “Si voy a morir, no ser√° en una bicicleta”, dice ahora. “Me gustar√≠a morir en una bicicleta, y nunca obtengo lo que quiero”.

Se uni√≥ a un grupo de hombres de Facebook que estaban planeando una competencia auto-sostenida en todo el mundo, la World Cycle Race inaugural, en 2012. No estaba tan interesada en competir en el evento, un asunto peque√Īo y no autorizado sobre al margen de los deportes de resistencia, ya que estaba aprendiendo a andar tan lejos sola. El organizador fue Mike Hall, un ingeniero aeroespacial brit√°nico de 33 a√Īos en Rolls Royce que ganar√≠a la carrera en 91 d√≠as de conducci√≥n real, borrando el r√©cord oficial de 106 d√≠as de los hombres en todo el mundo. Hall le dio consejos a Buhring sobre el mantenimiento de la bicicleta, qu√© bolsas para bicicleta usar (Revelates livianas e impermeables) y c√≥mo empacarlas. El consejo m√°s importante de Hall, me dijo, era “no tener que andar r√°pido, simplemente no parar”.

Hall, como muchos competidores en este tipo de eventos, es independiente, capaz de soportar un gran sufrimiento y est√° ferozmente comprometido con su causa. “Crec√≠ con una punta de aguja y bastantes operaciones y cirug√≠a pl√°stica en la cara”, dice. ‚ÄúCuando era ni√Īo, era introvertido, tal vez un poco solitario. As√≠ que era bueno montando mi bicicleta solo por largas distancias “.

Ese es un tema familiar entre los ciclistas de ultradistancia. Muchos tienen algo adentro que les permite viajar solo durante meses con sus pensamientos, o eso hace preferible la soledad. Buhring, que pasó su infancia tratando de escapar de las personas más cercanas a ella, encaja perfectamente.

“Es como si abandonara un culto”, dice, “y me un√≠ a otro”.


Buhring pas√≥ los primeros 23 a√Īos de su vida en la familia. Naci√≥ en Grecia en 1981 de una mujer alemana que se llamaba Serene Buhring y un brit√°nico llamado Christopher Jones, que era la voz de radio de los mensajes grabados y difundidos de la familia. Ella tiene 17 hermanos y hermanas de su padre. Para determinar cu√°ntos hermanos tiene por matrimonio, los hermanos y hermanas de sus hermanos y hermanas, se necesitar√≠a una peque√Īa oficina de censos.

En su apogeo, a fines de los noventa, la familia contaba con casi 14,000 miembros. Originalmente conocido como los Hijos de Dios, fue fundado en Huntington Beach, California, en la década de 1960 por el controvertido evangelista David Berg, un profeta autodenominado que predicó una mezcla de escritura bíblica y amor libre.

No sin mi hermana fue la primera memoria de miembros de la familia de segunda generación, y pintó una imagen fea. Escrito por Buhring y dos de sus medios hermanos, Celeste y Kristina Jones, el libro, contado en tres partes, cada una por una hermana, encabezó la lista de bestsellers británicos durante cinco semanas en 2007, vendió 200,000 copias en el Reino Unido y fue traducido en 11 idiomas

“El adulterio, el incesto, el sexo extramarital y entre adultos y ni√Īos ya no eran pecados, siempre y cuando se hicieran” en el amor “”, escribi√≥ Celeste, que es seis a√Īos mayor que Juliana. Una de las pr√°cticas m√°s infames de la familia se conoc√≠a como “pesca coqueta”, en la que se animaba a las mujeres a usar sus cuerpos para reclutar nuevos miembros. Los ni√Īos, recuerdan las hermanas, se prepararon teniendo relaciones sexuales entre ellos (en lo que se denomin√≥ ‚Äúsiestas de citas‚ÄĚ) tan j√≥venes como de cuatro o cinco a√Īos, y luego se criaron con los adultos del grupo.

En 2010, tres a√Īos despu√©s de la publicaci√≥n del libro, la Familia se disolvi√≥ efectivamente y sus l√≠deres emitieron declaraciones p√ļblicas que anulaban sus creencias anteriores. La organizaci√≥n ya hab√≠a reconocido en un comunicado sobre No sin mi hermana que la historia de las mujeres era plausible. “La familia tiene una pol√≠tica de tolerancia cero con respecto al abuso de menores”, dec√≠a en parte. “Lamentamos que antes de la adopci√≥n de esta pol√≠tica, ocurrieron casos en los que los menores estuvieron expuestos a comportamientos sexuales inapropiados entre 1978 y 1986”.

Buhring naci√≥ en 1981. Cuando ten√≠a tres a√Īos, su madre fue enviada a su casa en Alemania despu√©s de desarrollar un tipo raro de artritis. Buhring fue promovido a una serie de cuidadores, de acuerdo con la tradici√≥n familiar. En su mayor√≠a, permaneci√≥ cerca de Celeste mientras su rama de la Familia se mov√≠a por todo el mundo, haciendo proselitismo en m√°s de 30 pa√≠ses. Las chicas rara vez vieron a su padre. Fueron mantenidos en l√≠nea, escribieron, tanto f√≠sicamente ‚ÄĒcon castigo corporal‚ÄĒ como psicol√≥gicamente. Les dijeron que el mundo terminar√≠a en 1993 y que solo la Familia se salvar√≠a. “Muchos de nosotros dir√≠amos que no fue en realidad la parte de abuso sexual la m√°s da√Īina”, dice Celeste, ahora terapeuta infantil en el Reino Unido. “Fue el abuso emocional y la inclinaci√≥n de la mente lo que m√°s dur√≥”.

Buhring lo encontr√≥ especialmente dif√≠cil. Cuando ten√≠a 12 a√Īos, dicen las hermanas, estuvieron confinadas en una habitaci√≥n cerrada durante m√°s de un mes para mantenerse fuera de la vista de las autoridades de bienestar infantil que buscaban a Celeste en nombre de su madre, que hab√≠a abandonado el culto. Pero cuando Buhring lleg√≥ a 13, poco despu√©s de que el apocalipsis no se materializara, ella madur√≥ r√°pidamente, disparando hasta cinco pies y once. Sus “t√≠as y t√≠os” la tildaron de rebelde, ya que deb√≠a llamar a sus padres adoptivos, quienes pod√≠an decir que no era una oveja. A los 18 a√Īos, en 1999, ella era severamente anor√©xica. (“Mi peso era lo √ļnico que ten√≠a control”, dice ella). El clan viv√≠a en Dakar, Senegal, y Buhring trabajaba como modelo de pista, volviendo a la casa de la familia por la noche. Ella sab√≠a que ten√≠a que irse.

No hab√≠a nada que impidiera que Buhring se fuera. La madre de Kristina la hab√≠a alejado de la familia cuando Kristina ten√≠a 12 a√Īos, y Celeste termin√≥ dejando el grupo cuando ten√≠a 25 a√Īos, para entonces una madre. Buhring se sinti√≥ en conflicto por abandonar a sus hermanos y hermanas menores, pero en 2005, cuando su hermana Davida, de 23 a√Īos, se suicid√≥, Buhring decidi√≥ que era hora.

Se mud√≥ a Inglaterra en 2006 para reunirse con Celeste y Kristina y escribir el libro. Se inscribi√≥ en la Universidad de Bristol y comenz√≥ una organizaci√≥n ben√©fica llamada Rise International, desde que se fusion√≥ con la Safe Passage Foundation, que ejerce presi√≥n en nombre de los ni√Īos atrapados en sectas religiosas abusivas. En 2009, el a√Īo en que se gradu√≥ de la universidad, se mud√≥ a Italia: “para escapar del libro”, dice, “e ir a un lugar donde era desconocida”.

Para Buhring, toda la prueba ha llegado con los inconvenientes inesperados de la notoriedad personal. Aunque ha escrito un √©xito de ventas, fund√≥ una organizaci√≥n ben√©fica y se convirti√≥ en una atleta campeona, a la edad de 33 a√Īos, muchas personas todav√≠a la ven, en lo que equivale a culpar a la v√≠ctima, como la mujer con el pasado s√≥rdido. Ella piensa que esto ha ahuyentado a los patrocinadores y ha provocado chismes en el lugar de trabajo cuando intent√≥ mantener un trabajo normal en atenci√≥n geri√°trica en el Reino Unido.

Buhring todav√≠a est√° en contacto con su madre, que vive en Vietnam. Y, sorprendentemente, ella y sus hermanas ocasionalmente ven a su padre, que a√ļn vive en Uganda y trabaja como productor de radio y televisi√≥n. (√Čl eligi√≥ no comentar para esta historia.) En diciembre pasado, dice Buhring, apareci√≥ en la reuni√≥n de Navidad que ella celebr√≥ en Sorrento con muchos de sus hermanos. Es mucho procesar.


Poco despu√©s de que Buhring regresara de su viaje alrededor del mundo, Hall le cont√≥ sobre otra carrera que estaba planeando, en la primavera de 2013, llamada Transcontinental, esta fue una carrera inaugural de Londres a Estambul. Treinta y un ciclistas hicieron el viaje sin apoyo de 2,050 millas a trav√©s de Europa, cada uno eligi√≥ su propia ruta pero cruzaron los Alpes en el Paso Stelvio de 9,042 pies, en el norte de Italia. Buhring era la √ļnica mujer. Termin√≥ noveno, con un promedio de poco menos de 177 millas por d√≠a durante 12 d√≠as.

Luego, en junio pasado, tanto Hall como Buhring corrieron el primer TransAmerica, un evento grupal no autorizado de 4,233 millas desde Astoria, Oregon, por las Monta√Īas Rocosas, luego hacia el este hasta Yorktown, Virginia. El curso sigue la ruta m√°s popular de Estados Unidos. No hay cuota de inscripci√≥n ni premio en met√°lico.

A diferencia de la carrera Race Across America (RAAM) de 33 a√Īos, m√°s conocida, en la que los competidores tienen camionetas de equipos de apoyo, la TransAmerica y otras nuevas carreras de ciclismo como el Tour Divide y la Arizona Trail Race no cuentan con apoyo. Los pasajeros pueden usar cualquier servicio disponible p√ļblicamente (restaurantes, estaciones de servicio, tiendas de bicicletas), pero no asistencia especializada. Es un retroceso a los viejos tiempos de las grandes giras, la era anterior a la guerra del Tour de Francia, cuando los ciclistas recorr√≠an tantas millas como pod√≠an antes de quedarse dormidos.

La carrera comenz√≥ el 6 de junio. El segundo d√≠a, Buhring se estrell√≥ sobre el manillar. “Ella nos env√≠a este texto”, dice Mike Dion, el director con sede en Denver que film√≥ el documental. Inspirado para montar. “Todo lo que dice es:” mal choque “. Buhring result√≥ que se hab√≠a roto una costilla y le golpearon la pierna. “Ella dice:” Antes me hab√≠an roto las costillas; solo empeorar√° “, recuerda Dion. “Y luego ella se fue”.

Unos d√≠as despu√©s, en Montana, la tija de sill√≠n de Buhring comenz√≥ a resbalar. Hab√≠a quitado el tornillo que sosten√≠a el sill√≠n y, como era una pieza europea personalizada, no pod√≠a reemplazarlo en la carretera. “Ella lo hab√≠a subido, y una hora despu√©s se habr√≠a calmado nuevamente”, dice Dion. ‚ÄúParec√≠a una adulta en la bicicleta de un ni√Īo, con las rodillas levantadas. Lo que le estaba haciendo de rodillas era una locura. Hay algo en ella, mental y f√≠sicamente: puede simplemente subir e ir sin parar “.

Rodando por el sur de Montana durante la carrera de bicicletas TransAmerica 2014.

Los pasajeros que realizan estas pruebas prolongadas a menudo hablan de experimentar una realidad separada, una especie de estado religioso que tiene lugar a altas horas de la noche dentro de la brillante burbuja de sus faros. Con el paso de las millas en carreteras vacías, sus piernas se convierten en motores sin cuerpo que giran 18 millas por hora mientras el cerebro entra en un estado meditativo. Para Buhring, este movimiento constante suspende la apatía que de otro modo podría sentir en la vida ordinaria.

“Me aburro si estoy en alg√ļn lugar por mucho tiempo”, dice ella. “Necesito sentir que estoy logrando algo. Siempre tengo este sentimiento de urgencia, como si el tiempo no estuviera de mi lado o se estuviera acabando. Y siempre siento que necesito ponerme al d√≠a “.

Despu√©s de entrenarse en las bolas frescas de mozzarella y los expresos Illy del sur de Italia, Buhring no estaba preparado para cruzar el gran desierto de comida que es el Medio Oeste de Estados Unidos. “Est√°s en el camino, sola, comiendo las peores cosas”, dice ella. “Entraba en una estaci√≥n de servicio y simplemente comenzaba a tomar cosas”. Cualquier cosa con man√≠ o mantequilla de man√≠ era preferible; estaba agradecida por la moda actual del agua de coco.

“Me aburro si estoy en cualquier lugar demasiado tiempo”, dice Buhring. ‚ÄúSiempre tengo este sentimiento de urgencia, como si el tiempo no estuviera de mi lado. Siempre siento que necesito ponerme al d√≠a “.

“En cierto punto, el camino parec√≠a irrelevante”, dice ella. ‚ÄúLas sombras me persegu√≠an, los √°rboles se convert√≠an en animales salvajes, la gente saltaba hacia m√≠ y, cuando volv√≠ a mirar, no hab√≠a nada all√≠. Nada se parec√≠a a lo que era. Cerca del final de la carrera, en Virginia, Buhring se despert√≥ con las luces brillantes y la bocina de un cami√≥n que se acercaba. (Los ciclistas que se duermen en sus bicicletas es uno de los mayores peligros de este tipo de conducci√≥n).

Dado el repentino √©xito de Buhring, los ciclistas de ultradistancia en foros en l√≠nea han notado que sus tiempos y su ritmo promedio significan que probablemente no sea tan r√°pida como las mejores corredoras de RAAM, que promedian 50 millas m√°s por d√≠a. Buhring contrarresta esto se√Īalando que su bicicleta est√° cargada con todo lo que necesita para sobrevivir en la carretera y dormir en una zanja. “En RAAM, tienes un equipo all√≠ para darte la bebida o comida perfecta en el momento adecuado”, dice ella. “¬ŅD√≥nde est√° la aventura en eso? Es menos un desaf√≠o f√≠sico “.

Al final, 25 de 43 corredores terminaron. Hall gan√≥ en 17 d√≠as, 16 horas y 17 minutos. Buhring ten√≠a solo tres d√≠as de retraso, empatado en el cuarto lugar con un tiempo de 20 d√≠as, 23 horas y 46 minutos. Lleg√≥ 16 d√≠as antes que la pr√≥xima competidora, la ciclista alemana Franziska Hollender. “Quiero decir, no me sorprende que haya ganado la carrera femenina”, dice Hall, “pero fue una sorpresa lo cerca que tambi√©n estuvo al frente de la carrera general”.

Para hacerlo, Buhring mont√≥ las √ļltimas 36 horas sin dormir, cubriendo 500 millas en un solo empuj√≥n.


En las llanuras al sur de Salerno, Buhring pedale√≥ para abrir un riachuelo en el que hice todo lo posible para permanecer. Ella no es incre√≠blemente r√°pida, pero es poderosa. Al igual que ese otro alem√°n, Jan Ullrich, prefiere escalar monta√Īas usando el gran plato en lugar de aumentar su cadencia. Ella no entrenar√° con otras mujeres, y rara vez con hombres. “No pueden seguir el ritmo”, dice ella. Cuando est√° en viajes grupales, el ritmo a menudo se acelera porque ella est√° all√≠. “Existe esta expectativa ahora de que soy invencible”, dice ella. “Es mucha presi√≥n”.

Esta parte de Italia es el sue√Īo de un ciclista estadounidense. Los caminos est√°n pavimentados y en forma de ara√Īa en todas las direcciones, sobre monta√Īas, a lo largo de costas planas y a trav√©s de parques naturales provinciales llenos de ruinas romanas. Calentamos con 75 millas el primer d√≠a y luego recorrimos 125 en cada uno de los siguientes dos. Fue un recordatorio agradable de cu√°nto asfalto puedes cubrir en una bicicleta si no tienes d√≥nde estar.

Buhring se torci√≥ una rodilla en un accidente en diciembre, pero estaba entrenando nuevamente en febrero. Ella quiere romper su propio r√©cord de 12 d√≠as en el Transcontinental, que deber√≠a tener 250 corredores este julio. Luego espera establecer un r√©cord para dividir la mayor parte de Italia, entre Francia y Eslovenia, en menos de 24 horas. Y en septiembre, probablemente ser√° la √ļnica mujer que cabalgue sola y sin apoyo en la Carrera a trav√©s de los Dolomitas, casi 400 millas sin parar en 16 pasos de monta√Īa, con 52,000 pies de escalada. Tal vez entonces intente establecer el r√©cord para viajar desde Fairbanks, Alaska, a Tierra del Fuego, Chile. Ella no ha decidido realmente todav√≠a.

Una cosa parece segura: Buhring no es capaz de quedarse quieto por mucho tiempo. El pensamiento parece aterrorizarla, como si estuviera tratando de evadir una infelicidad obstinada que solo puede ganar terreno cuando est√° completamente en reposo. O tal vez simplemente est√° recuperando el tiempo perdido.

“Me pregunto cu√°ntas personas tienen un potencial oculto con el que posiblemente nacieron y nunca descubren”, dice ella. “Estoy empezando”.

Tienes la sensación de que ella podría ir para siempre.

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