Los tiroteos que sacudieron el parque estatal Malibu Creek

El campamento en el Parque Estatal Malibu Creek, a 40 kil√≥metros al noroeste del centro de Los √Āngeles, puede sentirse como el lugar m√°s tranquilo del mundo. Escondido en un ca√Ī√≥n a medio camino entre los famosos famosos de Calabasas (poblaci√≥n 24,000) y Malibu (poblaci√≥n 13,000), es un oasis natural en una de las regiones m√°s concurridas de Am√©rica. Cada a√Īo, el parque estatal, parte del cual sol√≠a ser propiedad de 20th Century Fox y era el conjunto de MEZCLA Durante m√°s de una d√©cada, alberga a 300,000 visitantes que vienen a caminar, andar en bicicleta, pescar y acampar.

“No hay m√°s fr√≠o que por aqu√≠”, dice Henry Jenkinson, un trabajador de la construcci√≥n y surfista de 21 a√Īos que ha vivido en la Comunidad Blue Dude, un grupo de 13 casas m√≥viles al lado del parque, desde que era 12. ‚ÄúDiez minutos para la playa, diez minutos para hacer recados sobre la colina. No puedes vencerlo “.

Cuando visit√© el parque estatal en una c√°lida ma√Īana de febrero, las cumbres escarpadas asomaban entre las nubes y cubr√≠an un exuberante y verde piso de ca√Ī√≥n. Normalmente, el campamento de 63 sitios habr√≠a estado lleno de gente en un d√≠a como este, pero los paquetes de le√Īa descansaban sin usar al lado de pozos, y las plataformas de la tienda hab√≠an brotado hierba. Aparte de un halc√≥n de cola roja flotando arriba, escaneando el suelo para el desayuno, el lugar estaba desierto.

Camin√© por el per√≠metro del campamento, bordeando √°rboles carbonizados diezmados por el incendio Woolsey del oto√Īo pasado. Finalmente llegu√© al sitio 51, marcado por cinco robles del valle. El campamento del Parque Estatal Malibu Creek hab√≠a estado oficialmente cerrado desde el 22 de junio de 2018, cuando alguien dispar√≥ a un padre de dos hijos a trav√©s de su tienda en este sitio, dejando atr√°s un misterio y una acusaci√≥n de $ 90 millones de que el asesinato nunca deber√≠a haber sucedido.


El 21 de junio de 2018, el qu√≠mico de Irvine, Tristan Beaudette, de 35 a√Īos, empac√≥ a sus hijas, de dos y cuatro a√Īos, y las llev√≥ al Parque Estatal Malibu Creek, donde la familia planeaba acampar por una noche. A ellos se unieron el cu√Īado de Beaudette, Scott McCurdy, y los dos hijos peque√Īos de McCurdy. Beaudette, un apasionado mochilero y amante de la naturaleza, recientemente renunci√≥ a su trabajo como director asociado de una compa√Ī√≠a farmac√©utica. √Čl y su esposa, una obstetra llamada Erica Wu, estaban a punto de mudarse al √Ārea de la Bah√≠a y comenzar nuevos trabajos. Wu estaba terminando su beca en la Universidad de California en Irvine y se hab√≠a quedado en casa esa noche para estudiar para un examen.

La primavera seca hab√≠a hecho mella en la hierba del campamento, y Beaudette lanz√≥ su tienda de campa√Īa en un lugar desnudo directamente detr√°s de la mesa de picnic en el sitio 51. Estaba dormido, con sus hijas descansando junto a √©l, cuando una bala le golpe√≥ la cabeza a las 4. : 44 a.m. el 22 de junio. La confusi√≥n sigui√≥ cuando otros campistas se despertaron y se dieron cuenta de lo que hab√≠a sucedido.

Nadie sab√≠a qui√©n hab√≠a disparado el tiro o de d√≥nde hab√≠a venido. El capit√°n del Departamento de Bomberos del condado de Los √Āngeles, Rick Mullen, el entonces alcalde de Malib√ļ, fue uno de los primeros en responder a emergencias en llegar al campamento. √Čl pronunci√≥ a Beaudette muerta en la escena. Las fotos a√©reas del sitio tomadas ese mismo d√≠a muestran un par de zapatos afuera de la tienda y seis sillas colocadas alrededor de la fogata.

‚ÄúDiez minutos para la playa, diez minutos para hacer recados sobre la colina. No puedes vencerlo “.

Wu, quien conoci√≥ a Beaudette cuando eran adolescentes en Fresno, California, donde se gradu√≥ de la escuela secundaria como mejor estudiante, escribi√≥ m√°s tarde sobre su esposo en un correo electr√≥nico: “Desear√≠a que hubiera alguna forma de expresar cu√°n verdaderamente bueno de una persona que era, en todos los sentidos de la palabra. Era tan apasionado por las cosas que amaba, y nada le trajo m√°s alegr√≠a que poder compartir esas cosas con nuestras chicas “.

Unas 18 horas despu√©s de la muerte de Beaudette, comenzaron a aparecer cuentas de tiroteos adicionales no publicados anteriormente en el parque estatal y sus alrededores en la p√°gina de Facebook de un sitio de noticias local dirigido por Cece Woods, un residente de Malibu de 14 a√Īos. El primer informe describi√≥ un Tesla que hab√≠a recibido un disparo adyacente al campamento en Malibu Canyon Road cuatro d√≠as antes de que mataran a Beaudette, aproximadamente a la misma hora del d√≠a. Pronto el p√ļblico se enterar√≠a de que hab√≠a habido siete tiroteos y una v√≠ctima en menos de dos a√Īos, todo en aproximadamente el mismo radio de una milla. ¬ŅPor qu√©, algunos se preguntaron, no hab√≠a advertido al p√ļblico el Departamento del Sheriff del Condado de Los √Āngeles (LASD) o los Parques Estatales de California?


El primer tiroteo ocurri√≥ el 3 de noviembre de 2016, seg√ļn una denuncia penal presentada en enero. James Rogers, un bi√≥logo de vida silvestre, estaba caminando por el Backbone Trail de 67 millas cuando se detuvo a pasar la noche en Tapia Park, un popular lugar de picnic dentro del Parque Estatal Malibu Creek. Dormido en una hamaca a unos 200 metros de Malibu Canyon Road, Rogers se despert√≥ con un dolor agudo en el brazo alrededor de las 3 a.m., dijo a varios medios de comunicaci√≥n despu√©s del asesinato de Beaudette. Inmediatamente camin√≥ por el sitio, escuchando cualquier signo de otra persona. No oy√≥ nada. Empac√≥ el campamento y camin√≥ hacia el hospital, donde recibi√≥ una vacuna contra la rabia y antibi√≥ticos por la sospecha de una mordedura de animal. No fue hasta que encontr√≥ unas bolitas de metal en su brazo unas semanas m√°s tarde que se dio cuenta de que hab√≠a recibido un disparo, probablemente con un disparo de p√°jaro de tres mil√≠metros con una escopeta. En ese momento, denunci√≥ el tiroteo a un empleado de Parques estatales.

Seis días después del tiroteo de Rogers, alguien en el campamento disparó contra un automóvil mientras una persona dormido en el interior, de acuerdo con un Los Angeles Times historia. (Nadie resultó herido, y el tiroteo se informó a la policía, aunque no está claro a qué agencia).

Dos meses despu√©s, el 7 de enero de 2017, Meliss Tatangelo, de 22 a√Īos, y Frank Vargas, de 40, estaban acampando en el parque en su Honda HR-V. Hab√≠an hecho lo mismo al menos una docena de veces antes, utilizando la reserva como un escape r√°pido de su hogar en el valle a media hora de distancia. En esa lluviosa noche de invierno, estacionaron en el sitio 56, un poco alejado de los otros campistas. Tatangelo dice que ella y Vargas no ten√≠an idea de que dos personas hab√≠an sido atacadas en los dos meses anteriores en la misma √°rea donde dorm√≠an.

Una tremenda explosi√≥n los despert√≥ alrededor de las 5 a.m. Tatangelo recuerda haber o√≠do “el sonido del metal, casi como un bate de b√©isbol golpeado en el suelo. Entonces ol√≠ algo quem√°ndose, que, en retrospectiva, era la goma por donde la babosa entr√≥ en mi auto ‚ÄĚ. Ella y Vargas, sorprendidos pero atontados, no vieron nada inusual y volvieron a dormir. No fue hasta que condujeron a una cafeter√≠a por la ma√Īana y oyeron algo rodando debajo de su cama que descubrieron la bala de escopeta. Basado en el enorme agujero en su ba√ļl, Tatangelo estima que la bala la perdi√≥ por una pulgada.

Tatangelo llam√≥ al 911. Pero debido a que el tiroteo tuvo lugar dentro del parque estatal, el despachador le dijo que llamara a los Parques estatales de California, dice. Parques estatales envi√≥ un par de guardabosques para reunirse con ella en el campamento, pero les tom√≥ dos horas llegar, dice ella. Ella les cont√≥ lo que sucedi√≥, y recogieron la babosa, sin guantes, afirma Tatangelo, y se fueron. “Un chico me dio su tarjeta de presentaci√≥n y dijo que pod√≠a buscar mi caso en l√≠nea”, me dijo. ‚ÄúPero eso fue todo. Nunca hubo un seguimiento “. Parques estatales se neg√≥ a comentar sobre la cuenta de Tatangelo.

La llamada cercana de Tatangelo, y el hecho de que sucedi√≥ b√°sicamente en el mismo lugar que los dos primeros incidentes, fue parte de un patr√≥n a los ojos de Jim Royal, un teniente detective en la cercana estaci√≥n de Sheriff Lost Hills / Malibu. Royal luego alegar√≠a en una demanda alegando represalias por parte de su departamento que “inmediatamente le dijo a sus supervisores” sobre los primeros tres tiroteos y solicit√≥ permiso para advertir al p√ļblico. Sus supervisores, seg√ļn Royal, declinaron, diciendo que era un “problema de Parques estatales”.

Pasaron cinco meses sin más tiroteos, y luego se golpeó un Porsche a principios de junio de 2017. Nadie resultó herido, pero el tiroteo se informó a la policía. Luego, un BMW que transportaba a dos personas fue alcanzado el 22 de julio, nuevamente sin lesiones. Nueve días después, se informó de otro disparo en el campamento.

Los tiroteos parecen haber cesado durante casi un a√Īo, pero seg√ļn la denuncia penal de enero, el 18 de junio de 2018, Ian Kincaid, un gaffer de Hollywood que ha trabajado en algunas de las pel√≠culas m√°s importantes de los √ļltimos 20 a√Īos, incluyendo Django desencadenado y Unos pocos hombres buenos, conduc√≠a su Tesla m√°s all√° del parque cuando una bala se estrell√≥ contra el autom√≥vil. No se dio cuenta de que le hab√≠an disparado a su autom√≥vil hasta que encontr√≥ el agujero m√°s tarde.

Tres d√≠as despu√©s, en el solsticio de verano, Beaudette condujo 70 millas hacia el norte hasta las monta√Īas de Santa M√≥nica con sus hijas.


En agosto de 2018, dos meses despu√©s de la muerte de Beaudette, el teniente detective Royal le dijo al p√ļblico en una reuni√≥n en el ayuntamiento que todav√≠a no hab√≠a “conexi√≥n confirmada” entre los diversos tiroteos, a pesar de la especulaci√≥n desenfrenada entre los lugare√Īos y el propio Royal, seg√ļn la demanda. √©l archivar√≠a.

Para complicar m√°s las cosas, aproximadamente al mismo tiempo que los tiroteos, de octubre de 2016 a octubre de 2018, una serie de robos plagaron el √°rea. A medida que aumentaron los robos, la gente comenz√≥ a preguntarse si todos los delitos estaban relacionados. Algunos due√Īos de restaurantes de Malib√ļ les dijeron a sus empleados que dejaran de conducir por el Ca√Ī√≥n de Malib√ļ por la noche debido a los disparos, me dijo un gerente. Los residentes de Blue Dude estaban cerrando sus puertas y ventanas, a pesar del calor.

Los robos se dirigieron a edificios comerciales despu√©s del horario comercial, como el Centro de Recuperaci√≥n de Tapia del Distrito de Aguas de Las Virgenes, justo al sur del parque estatal en Malibu Canyon Road. All√≠, a las 2:36 a.m. El 24 de septiembre de 2018, las c√°maras de seguridad capturaron a un hombre enmascarado entrando a la propiedad y abriendo una puerta para entrar. Allan√≥ el refrigerador, el congelador y los armarios, tomando licor de pollo congelado, emparedados Jimmy Dean, pizza sobrante, fideos ramen y ensalada, pero dejando una computadora. √Čl activ√≥ una alarma de seguridad, pero m√°s significativamente, tambi√©n fue capturado en im√°genes con un rifle colgado sobre su hombro, una imagen que cre√≥ una repentina sensaci√≥n de urgencia entre las fuerzas del orden.

La semana siguiente ocurrieron otros tres robos, incluido otro en el que el ladr√≥n fue grabado en im√°genes de seguridad con un rifle. La r√°faga desencaden√≥ un par de persecuciones humanas de alto perfil por parte de los equipos SWAT la primera semana de octubre, lo que aument√≥ el escrutinio de los investigadores cuando no tuvieron √©xito. Luego, un robo final ocurri√≥ temprano en la ma√Īana del 9 de octubre, cuando alguien rompi√≥ una m√°quina expendedora en el Centro Comunitario Agoura Hills / Calabasas, el cuarto lugar robado en tres semanas.

Un diputado de LASD desde hace mucho tiempo que conoce la din√°mica y pidi√≥ permanecer en el anonimato me dijo: “En mi opini√≥n, hab√≠a Parques estatales tratando de mantener limpio el sistema del parque y no informar cosas”.

Durante la serie de cr√≠menes, un local que viv√≠a cerca del parque envi√≥ una propina a la polic√≠a sobre un hombre aparentemente sin hogar que hab√≠a visto en un campo no muy lejos del campamento. El hombre parec√≠a “fuera de lugar”, me dijo el residente. (√Čl pidi√≥ permanecer en el anonimato porque estaba tratando de cobrar una recompensa de $ 30,000, financiada en parte por la ciudad de Malib√ļ.) Si bien no es raro ver a los transe√ļntes que viven en Malib√ļ o Calabasas, rara vez se aventuran en el parque, que est√° a millas de distancia de cualquier ciudad. El hecho de que vio a este tipo “de noche en medio de la nada con todas sus cosas” le hizo pensar que el hombre viv√≠a all√≠.

En la tarde del 10 de octubre, los agentes del alguacil arrestaron a Anthony Rauda, ‚Äč‚Äčde 42 a√Īos, un delincuente convicto en libertad condicional, casi exactamente donde el residente dijo que hab√≠a visto al hombre, justo al oeste de Liberty Canyon, a una corta caminata del campamento. Rauda estaba vestido de negro y pose√≠a un rifle y dos revistas cargadas de nueve mil√≠metros, seg√ļn LASD, que lidera la investigaci√≥n. Nueve funcionarios del gobierno se pararon frente a los medios para anunciar el arresto. Sobre la posible participaci√≥n de Rauda en los disparos, el sheriff Jim McDonnell dijo: “No podemos decir que no en este momento”.

Los residentes permanecieron nerviosos hasta el 7 de enero, cuando la oficina del fiscal de distrito del condado de Los √Āngeles acus√≥ a Rauda de un cargo de asesinato y diez cargos de intento de asesinato por los siete disparos durante un per√≠odo de 20 meses. Esto incluy√≥ un recuento por cada una de las hijas de Beaudette. Rauda tambi√©n fue acusado en relaci√≥n con los robos. Se declar√≥ inocente de todos los cargos, una posici√≥n que me reiter√≥ en una carta y entrevistas telef√≥nicas desde la c√°rcel.

Debido a una serie de factores, incluido el uso de una escopeta en los primeros disparos y que dos agentes involucrados en la captura de Rauda fueron luego sometidos a una investigaci√≥n de asuntos internos y transferidos a otras estaciones por razones relacionadas con su caso, se preguntaron algunos lugare√Īos. si Rauda, ‚Äč‚Äčque permanece en la c√°rcel con una fianza de $ 10 millones, no era m√°s que un hombre ca√≠do: un hombre sin hogar merodeando por el parque en el momento equivocado. “Parece un alma perdida que necesita ayuda”, dice el escritor local Cece Woods.

Sin embargo, la l√≠nea de tiempo parec√≠a tener sentido. Rauda, ‚Äč‚Äčun ex reservista del ej√©rcito con condenas por armas de fuego y explosivos, sali√≥ de la prisi√≥n estatal a fines de junio de 2016, despu√©s de cumplir dos a√Īos por posesi√≥n de un mosquete de p√≥lvora negro cargado. Era un vagabundo: hab√≠a recorrido las costas este y oeste durante las √ļltimas dos d√©cadas, permaneci√≥ en Salvation Armys y confi√≥ en los comedores populares para la comida, me dijo. No est√° claro cu√°ndo, exactamente, aterriz√≥ en el Parque Estatal Malibu Creek despu√©s de ser liberado de la prisi√≥n, pero dijo que recorr√≠a sus senderos con frecuencia. “S√© lo que estaba haciendo all√≠”, me dijo. “No tengo ning√ļn incentivo para lastimar a personas inocentes”.


El 21 de diciembre de 2018, Erica Wu present√≥ una demanda civil de $ 90 millones contra el Departamento del Sheriff del Condado de Los √Āngeles, la Polic√≠a de Parques del Estado de California, el Departamento de Parques y Recreaci√≥n, y la Comisi√≥n de Parques y Recreaci√≥n del Estado de California, alegando que no advirti√≥ al El p√ļblico sobre los disparos hab√≠a causado la muerte de su esposo. Nunca habr√≠a llevado a sus hijas a acampar all√≠ si lo hubiera sabido, afirm√≥ su familia. “Trist√°n … cre√≠a que los campamentos eran la definici√≥n de un santuario donde la gente pod√≠a sentirse segura”, dijo Wu en un comunicado despu√©s del crimen.

Incluso despu√©s del arresto de Rauda, ‚Äč‚Äčlos lugare√Īos se enojaron porque las dos agencias gubernamentales, LASD y State Parks, no hab√≠an notificado al p√ļblico sobre los tiroteos en el √°rea popular de recreaci√≥n al aire libre. No ayud√≥ que la estaci√≥n del sheriff en cuesti√≥n, Lost Hills, hubiera sido criticada por su manejo de casos pasados ‚Äč‚Äčde alto perfil. “Deber√≠a haber habido, si no una advertencia, una conferencia de prensa comunitaria”, dijo un residente de Blue Dude desde hace mucho tiempo, solicitando el anonimato por temor a represalias. “O al menos deber√≠an haber ido al vecindario y decir:” Cierra las puertas, ten cuidado, hay un merodeador suelto “.

La gente tambi√©n se pregunt√≥ cu√°nto comunicaban o no las agencias sobre los tiroteos. Un diputado de LASD desde hace mucho tiempo que conoce la din√°mica y pidi√≥ permanecer en el anonimato me dijo: “En mi opini√≥n, hab√≠a Parques estatales tratando de mantener limpio el sistema del parque y no informar cosas”.

“California State Parks est√° agradecida con el Departamento del Sheriff del Condado de Los √Āngeles y las agencias aliadas por el arresto de Anthony Rauda”, escribi√≥ la portavoz de Parques Estatales, Gloria Sandoval, en un correo electr√≥nico en respuesta a mi pregunta sobre la relaci√≥n entre las dos agencias. “Continuaremos trabajando estrechamente con el Departamento del Sheriff del Condado de Los √Āngeles”. LASD declin√≥ hacer comentarios.

Tanto James Rogers como Meliss Tatangelo se sintieron frustrados por la falta de cooperaci√≥n que recibieron de la polic√≠a despu√©s de sus incidentes. Cuando Tatangelo se enter√≥ del asesinato de Beaudette, llam√≥ a LASD para enfatizar las similitudes entre su asesinato y su tiroteo, que hab√≠a sucedido a pocos campamentos de distancia. Ella dice que pasaron tres meses antes de que un detective la contactara y le pidiera reunirse en el campamento. Sus horarios estaban en conflicto. “Hemos perdido el contacto y no he tenido noticias suyas desde entonces”, me dijo Tatangelo esta primavera. “No es mi trabajo llegar”. LASD declin√≥ hacer que el detective est√© disponible para hacer comentarios.

En febrero, cuando visit√© el Parque Estatal Malibu Creek, pregunt√© a los empleados si estaban al tanto de los disparos u otros incidentes sospechosos antes del asesinato de Beaudette. La mayor√≠a no quer√≠a hablar, pero un joven que trabajaba en la caba√Īa de bienvenida dijo que los guardabosques hab√≠an estado buscando a un hombre no identificado en la primavera de 2018. “Sab√≠an que alguien estaba viviendo aqu√≠”, dijo, se√Īalando hacia las colinas sobre el campamento, “pero no pudieron encontrarlo”.

Antes del asesinato? Pedí aclarar.

“S√≠, antes del asesinato”.

El Departamento de Parques y Recreación de California se negó a comentar sobre la precisión de esta declaración.


A principios de junio de 2019, Royal y otro veterano de Lost Hills, el sargento Tui Wright, presentaron demandas por separado contra LASD, alegando que hab√≠an intentado advertir al p√ļblico antes del asesinato de Beaudette y se tomaron represalias despu√©s de que se present√≥ la demanda civil de Wu, un intento de su departamento para Los presenta como posibles testigos, con $ 90 millones en juego. Ambos fueron puestos bajo investigaciones de asuntos internos y transferidos a diferentes estaciones. (Ambos declinaron comentar a trav√©s de sus abogados).

Despu√©s del primer intento de Royal de advertir al p√ļblico, 17 meses antes de la muerte de Beaudette, seg√ļn su demanda, los tiroteos continuaron. Royal afirma que luego presion√≥ al capit√°n de Lost Hills, Josh Thai, para que emitiera una declaraci√≥n de seguridad p√ļblica. Alg√ļn tiempo despu√©s de que el BMW recibi√≥ un disparo el 22 de julio de 2017, Thai y Royal condujeron al centro a la sede de LASD y se reunieron con el Comandante Patrick Nelson y el Jefe de Divisi√≥n John Benedict, un veterano de 37 a√Īos de LASD. Nuevamente Royal hizo su caso para emitir una advertencia, de acuerdo con su reclamo. “La solicitud fue denegada”, afirma. Royal, un veterano de 24 a√Īos que ganaba poco m√°s de $ 270,000 en salarios y beneficios para “proteger y servir”, sigui√≥ las √≥rdenes de sus superiores.

Un residente que vive cerca del parque me dijo en febrero que todav√≠a ve helic√≥pteros buscando en el parque con focos a altas horas de la noche. “Vas, bueno, tal vez no est√©n tan seguros de haberlo atrapado”.

Royal dice que despu√©s de que Wu present√≥ su reclamo, LASD elimin√≥ su t√≠tulo de detective y lo oblig√≥ a viajar aproximadamente 100 millas por d√≠a a Santa Clarita, una pr√°ctica punitiva conocida en la polic√≠a como “terapia de autopista”. Tanto las reclamaciones de Royal como las de Wright nombran al Jefe Benedict como acusado, pero solo Wright nombra al ex Sheriff McDonnell. Benedict se retir√≥ en marzo y no respondi√≥ a m√ļltiples solicitudes de comentarios. Llegu√© a McDonnell por tel√©fono el d√≠a antes de que se hicieran p√ļblicos los reclamos. “Hay litigios en torno a este asunto, por lo que no ser√≠a apropiado que yo comente”, dijo.

Dos mil dieciocho fue un a√Īo electoral para McDonnell, y durante la campa√Īa, su oponente desvalido, el teniente retirado de LASD Alex Villanueva, critic√≥ el manejo de McDonnell de los disparos. Villanueva incluso realiz√≥ una conferencia de prensa en el Parque Estatal Malibu Creek el d√≠a despu√©s de la captura de Rauda, ‚Äč‚Äčduplicando sus cr√≠ticas. “Tuvimos siete tiroteos separados que ocurrieron en las cercan√≠as generales de este parque”, dijo Villanueva en la radio KBUU. ‚ÄúY si trazas esos en un mapa, eso deber√≠a sobresalir como un pulgar dolorido. Pero la respuesta que recibi√≥ la comunidad del departamento del sheriff fue nula. Nada. Nadie fue alertado. El parque no estaba cerrado “.

Un mes despu√©s de hacer esos comentarios, Villanueva sorprendi√≥ a McDonnell en las urnas, convirti√©ndose en el primer sheriff dem√≥crata de Los √Āngeles en 138 a√Īos, y convirtiendo a McDonnell en el primer titular en un siglo en perder.


Se programó una audiencia preliminar en el caso penal contra Rauda para finales de este mes, pero se pospuso hasta marzo de 2020. La demanda civil de Wu no puede continuar hasta que se resuelva el caso penal, lo que podría no ocurrir hasta finales de 2020 o 2021.

Hay quienes creen que el tirador, o tiradores, sigue en libertad. Esto incluye a Cece Woods, quien public√≥ una historia en mayo citando a una fuente an√≥nima de Parques Estatales que dijo que los guardaparques todav√≠a estaban “asustados” dentro del parque. Un residente que vive cerca del parque me dijo en febrero que todav√≠a ve helic√≥pteros buscando en el parque con focos a altas horas de la noche. “Ve, bueno, tal vez no est√©n tan seguros de haberlo atrapado”, dijo el residente, quien pidi√≥ permanecer en el anonimato. Gran parte de la respuesta podr√≠a depender de si LASD tiene una coincidencia bal√≠stica entre el rifle de Rauda y el arma homicida, un detalle que el departamento a√ļn no ha hecho p√ļblico.

Wu, mientras tanto, se mud√≥ al norte de California despu√©s del asesinato de Beaudette para trabajar como m√©dico seg√ļn lo planeado. Hablamos extraoficialmente durante una hora el d√≠a de San Valent√≠n este a√Īo, despu√©s de que ella acostara a sus hijas. Estaba dispersa, exhausta y desconsolada, sin saber qu√© pensar de la investigaci√≥n o la decisi√≥n de la polic√≠a de mantener en secreto los tiroteos anteriores. “Todo sobre esto ha sido muy loco”, escribi√≥ m√°s tarde en un correo electr√≥nico.

Cuando visité el Parque Estatal Malibu Creek en febrero, no había un santuario en el sitio 51. No había nada que sugiriera que algo horrible había sucedido allí, solo un par de viejos trozos de hilo colgando de los robles del valle.

El parque reabrió su campamento en mayo, justo a tiempo para el fin de semana del Memorial Day, por orden de llegada. Y como lo habían hecho antes de los disparos, los visitantes acudieron en masa para asegurar un santuario nocturno y una fugaz sensación de paz.