Rimas infantiles, biomecánica y malas actitudes: por qué dejé de escalar

Nursery Rhymes, Biomechanics, and Bad Attitudes: Why I Stopped Climbing
Andrew McAleavey

Estoy en un podio frente a 50 profesionales m√©dicos, flanqueado por dos profesores de fisioterapia, humillado por mi vig√©sima visualizaci√≥n de un video en el que no logro superar por completo un voladizo en un 5.7 en el gimnasio, y frustrado en un intento explicar por qu√©, a pesar del dolor ardiente y la falta de evidencia de alg√ļn beneficio, en realidad me gustan los estiramientos est√°ticos de los isquiotibiales.

Finalmente me rindo, y en esa rendición viene la inspiración:

Ya sabes,

Le digo a mi interlocutor:

hay una canción infantil que explica esto bastante bien.

Empiezo a cantar:

Sigo pensando en esa canci√≥n infantil. He pasado gran parte de los √ļltimos 18 meses como un experimento cient√≠fico: filmado en video escalando, apareciendo en un laboratorio para an√°lisis de movimiento y luego reuniendo los datos con mis profesores y colaboradores para demostrar que las personas con discapacidad pueden beneficiarse de la escalada, y que La ‚Äúprescripci√≥n‚ÄĚ de ejercicio centrada en los d√©ficits individuales puede mejorar tanto la escalada como la funci√≥n general.

Las presentaciones que damos hablan del an√°lisis tridimensional de la marcha, la producci√≥n de energ√≠a y la absorci√≥n en la rodilla y la cadera durante la marcha, y la tasa de desarrollo de la fuerza en el m√ļsculo esp√°stico. El punto es mucho m√°s simple: cualquiera con suficiente motivaci√≥n puede subir; si trabajas duro en las cosas que no haces bien, mejorar√°s; y escalar tiene muchos beneficios f√≠sicos y emocionales.

Parad√≥jicamente, en medio de todo eso, dej√© de escalar. Uno de mis compa√Īeros de aseguramiento favoritos se hab√≠a mudado, y otro ten√≠a una lesi√≥n en el pie de curaci√≥n lenta. Me dije que por eso me detuve. Me dije que Laurie y Kelda no estaban cerca, y que estaba demasiado ocupado entrenando a ni√Īos peque√Īos para escalar. Me estaba mintiendo a m√≠ mismo. Hab√≠a razones mucho m√°s profundas.

Andrew McAleavey

Tengo par√°lisis cerebral (PC), y he pasado la mayor parte de mis 37 a√Īos siendo el chico del cartel, el articulado, bondadoso y optimista que, tras someterse a una cirug√≠a innovadora hace m√°s de 25 a√Īos, se hizo un examen biom√©dico. Licenciado en ingenier√≠a por Johns Hopkins, comenz√≥ su propio negocio a la edad de 26 a√Īos, comenz√≥ a escalar por capricho a los 34 a√Īos y se enganch√≥ en la pura alegr√≠a de hacerlo.

Soy la historia de éxito de alguien, pero me ha sido mucho más difícil definir el éxito por mí mismo. El trabajo que he estado haciendo, permitiéndome estudiar, dando charlas científicas sobre escalada y discapacidades, es importante, incluso vital. Alguien tiene que defender a las personas con discapacidad, y muy pocos están dispuestos. Pero es difícil ser reducido a un resumen de diagnósticos y déficits, para defender la propia humanidad ante una manada de heridos, clínicamente curiosos.

Todo esto me agotó, redujo la escalada a una abstracción y minó la alegría que impulsó mi escalada en primer lugar. Por eso dejé de escalar.

¬ŅO es eso?

Es f√°cil culpar a una discapacidad, e igualmente f√°cil culpar al establecimiento m√©dico sin rostro y su curiosidad invasiva por los problemas de uno. Es una especie peculiar de fiesta de piedad end√©mica para las personas con discapacidad, y una que pocos forasteros tienen el coraje de desafiar. Afortunadamente, he tenido suerte. Ten√≠a un entrenador atl√©tico inteligente, y un d√≠a, entr√© en su gimnasio y estaba malhumorado por un peque√Īo rev√©s que estaba teniendo. Mi entrenador me detuvo:

Andrew, ¬Ņcu√°l es tu problema? Cada vez que vienes aqu√≠, me dices que est√°s haciendo exactamente lo que quieres hacer: caminar, caminar por Venecia con todos los pasos que ten√≠a, as√≠ que o necesitas nuevas metas o necesitas una mejor actitud.

En efecto.

En el √ļltimo mes, lentamente dej√© de revolcarme en Weltschmerz. Poco a poco he comenzado a escalar de nuevo. Sin embargo, para hacer eso, tuve que quitar mucho de lo que hab√≠a all√≠. Mi escalada se hab√≠a convertido demasiado en ser Andrew-el-escalador-que-tiene-CP y muy poco en solo escalar. Hab√≠a perdido la alegr√≠a de estar muy por encima del suelo y mirar con una nueva apreciaci√≥n de lo que estaba debajo. Me permit√≠a comprar un mont√≥n de basura que no ten√≠a nada que ver con la escalada.

Carga de basura, primera parte: el sistema decimal de Yosemite (YDS).

Estoy en video cayendo repetidamente en un voladizo 5.7. En un buen d√≠a, vi una losa 5.10b en el gimnasio. He escalado innumerables rutas 5.10a, a veces acampando cuando mis piernas simplemente no llegan a donde las necesito. Estaba tan emocionado cuando termin√© mi primer 5.10b que grit√© a mis amigos en la recepci√≥n del gimnasio a 30 pies de distancia y 40 pies de altura. El problema es que permit√≠ que esos n√ļmeros, esos grados, me definieran como un escalador. Me di cuenta de si era un “verdadero” escalador 5.10a o 5.10b y permit√≠ que eso consumiera toda mi experiencia de escalada. No creo que ese problema sea exclusivo de m√≠.

Alan Moore escribi√≥ recientemente un maravilloso art√≠culo sobre “Dude Grades”, el sesgo de g√©nero inherente a la mayor√≠a de las calificaciones, y sus observaciones tambi√©n son ciertas para m√≠. Parafraseando, tengo CP‚ÄĒ

Este hecho fisiológico tiene un profundo impacto en [my] relación con las escaladas.

Sin embargo, no creo que la respuesta sea crear un sistema de calificaciones separado pero igual para las personas que no tienen cuerpos masculinos estándar. Más bien, creo que deberíamos desacoplarnos de subir las calificaciones.

Como cualquier escalador, he tenido que aprender el terreno. He tenido que aprender a leer rutas, y he tenido que aprender a leer mi propio cuerpo. En un buen d√≠a, conf√≠o en lo que aprend√≠ y conf√≠o en mi cuerpo. En un buen d√≠a, uso mis propias m√©tricas cuando estoy escalando: ¬Ņhe hecho tres buenos movimientos en sucesi√≥n? ¬ŅEs mi rango de movimiento mejor que la semana pasada? ¬ŅEsta ruta me hace pensar y moverme de maneras inesperadas? Lo m√°s importante, ¬Ņestoy feliz escalando esta ruta?

Si la respuesta a cualquiera de esas preguntas es s√≠, entonces la ruta es buena para m√≠ y su calificaci√≥n es irrelevante. Solo en mis peores d√≠as me enfurru√Īo por mi incapacidad para terminar

así de fácil 5.7 por allá.

No rechazo por completo la normalización y la clasificación: en un deporte inherentemente peligroso, debemos asegurarnos de que los escaladores estén tan preparados como puedan para lo que intentan. Simplemente pienso que deberíamos calificar las rutas, y no nosotros mismos.

Carga de basura, segunda parte: imagen corporal.

Andrew McLeavey

Hace diez a√Īos, un fisioterapeuta me dio una mirada astuta y una sonrisa torcida, dici√©ndome:

¬°Te destrozar√°n cuando hayamos terminado contigo!

Esa fue la primera vez que pensé en términos de estado físico, en lugar de rehabilitación. Era la primera vez que un profesional médico me había implicado que era mi cuerpo y que podía hacer lo que quisiera con él. Cuando las personas constantemente están cortando su cuerpo, midiéndolo contra las normas, describiendo déficits y desviaciones, es difícil ser amable con usted mismo, respetar su cuerpo y explorar con una mente clara y un corazón abierto lo que puede hacer con él.

Tom√© ese comentario en serio. Por supuesto, siendo yo, dada la opci√≥n entre “rasgado” y “chocolate”, a menudo elegir√© chocolate. Me tom√≥ un tiempo aceptar que, salvo diabetes u obesidad m√≥rbida, esa elecci√≥n est√° bien.

Las expectativas y los estereotipos impregnan nuestra sociedad e invaden lo que hacemos como escaladores, y es dif√≠cil no sucumbir a ellos. Si digo “escalador”, la mayor√≠a de ustedes podr√≠a cerrar los ojos e imaginar un tipo de cuerpo:

  • Hombros anchos,
  • m√ļsculos de la espalda desarrollados,
  • abs paquete de seis,
  • y sin grasa en ning√ļn lado.

Los escaladores son personas activas, y un cuerpo en forma viene con ese territorio, pero incluso los estereotipos que est√°n enraizados en la realidad pueden doler.

Todavía me pregunto cuando miro alrededor del gimnasio. Me pregunto (groseramente) cómo me siento por no tener abdominales de seis pares, por tener cicatrices en las piernas, por tener una pelvis que sobresale, por caminar más que un poco como un pato. Todas esas preguntas nublan mi mente, y pensar en ellas me mantiene alejado del gimnasio y de las rocas. Me digo que la diversidad es buena. Me digo que la conformidad es buena solo si uno se ajusta a las normas de seguridad. En los buenos días, me creo.

* * *

Regres√© al gimnasio recientemente y vi un interesante 5.10a. Ten√≠a un voladizo bajo y leve y un punto crucial con algunos movimientos de alcance muy cerca de la cima. Fui superado por la necesidad de probarlo, tanto que decid√≠ evitar el calentamiento y golpearlo en la cima de mi fuerza y ‚Äč‚Äčresistencia. Al no haber escalado regularmente en meses, me tom√≥ todo lo que ten√≠a: tom√© m√ļltiples descansos, mi coraz√≥n se aceler√≥ y todo mi cuerpo se sonroj√≥ por el esfuerzo. Alcanc√©, empuj√©, gru√Ī√≠, tir√© y sonre√≠. Estaba luchando, pero por primera vez en meses, hab√≠a dejado de golpearme la cabeza contra la pared.