Un paraíso irlandés escondido de diversión que induce el vértigo

Sobre un puente de piedra que se extiende sobre aguas blancas, por un camino fangoso, y a través de un prado de brezos donde las ovejas crían a sus corderos, llegamos a la base de una cresta con filo de cuchillo en Donegal. Conocido como Sturrall Headland, sobresale 2.624 pies en el Atlántico Norte y cae 590 pies en el mar. Desde el lado terrestre, la ruta hacia la cima parece una columna vertebral de T. rex. Es inestable, por lo que Iain Miller, un expatriado escocés y mi guía, desciende la precipitada pendiente al fondo de una pared de cuarzo casi vertical en el lado del mar, donde nuestro grupo de escalada de tres cuerdas sube. Si me resbalo antes de atar, es un salto sangriento a la costa rocosa a unos cientos de pies debajo.

‚Äú¬ŅEscuchaste ese ruido? Ah√≠ es cuando s√© que estoy en casa “, dice Miller, refiri√©ndose al choque de las olas mientras lidera la primera secci√≥n, una cara vertical corta de 20 pies. ‚ÄúEl agua tiene que estar all√≠. Si no est√°s escalando sobre el mar, falta algo “.

Antes de que Miller, de 46 a√Īos, se mudara a Irlanda en 2005, pas√≥ casi 20 a√Īos en el mar como ingeniero de un barco. Ha explorado todos los pa√≠ses con costa y sabe que Donegal es raro.

“Me encantan las epopeyas hogare√Īas”, nos grita desde arriba. “Veinte personas como m√°ximo se han parado en la cima de esta cresta, y he viajado menos de dos horas desde mi casa. ¬°Puedo hacer esto y llegar a casa a tiempo para el t√© y las medallas!

Se necesita un atleta obsesivo para involucrarse con la feroz costa en el extremo noroeste de Irlanda. Los acantilados costeros se extienden por millas, a menudo hay cuatro estaciones en un día, y las temperaturas del océano promedian 48 grados. Los escaladores, surfistas, kayakistas, windsurfistas y marineros necesitan habilidades técnicas, un amplio conocimiento de las mareas y la paciencia para esperar condiciones letales.

Con una poderosa estructura de seis pies y una dieta que consiste casi en su totalidad en fideos picante Bombay Bad Boy Pot, Miller no es un escalador fornido. Sin embargo, es experto en emprender expediciones peligrosas, perfeccionado por una infancia que pasó en la colina caminando y escalando en Escocia y una carrera manejando cortes de energía e incendios en salas de máquinas en enormes buques portacontenedores.

Despu√©s de mudarse a Donegal, Miller se embarc√≥ en una misi√≥n quijotesca que los lugare√Īos pensaban que era una locura: escalar 100 pilas marinas de la costa de m√°s de 800 millas del condado. Hasta ahora ha escalado 99, con una altura de 40 a 500 pies y en dificultad de 5.3 (f√°cil) a 5.10 (muy desafiante). Es un hombre tan pose√≠do que las primeras cuatro citas con su novia irlandesa, Caoimhe Gleeson, fueron escaladas al mar. En la √ļltima cumbre que alcanzaron juntos, Gleeson le dijo: “Eso es jodido ¬°eso!‚ÄúAhora tienen un hijo de dos a√Īos.

Conoc√≠ a Miller hace un par de a√Īos en una conferencia en Irlanda. Su compa√Ī√≠a guiada por un solo hombre, Unique Ascent, dirigi√≥ a nuestro peque√Īo grupo en una caminata sin caminos hacia un acantilado con vista al Atl√°ntico Norte. Quinientos pies m√°s abajo hab√≠a una hilera de pilas marinas, todas las cuales Miller confes√≥ haber escalado. “Ni siquiera tomo un tel√©fono celular cuando los subo”, me dijo. “Prefiero estar totalmente, completamente solo”.

Miller conoce esta costa mejor que nadie. En 2015, guió a más de 150 personas a 100 cumbres. Ha documentado, fotografiado y YouTubed meticulosamente en casi todas las escaladas, y ha escrito 27 guías gratuitas y descargables de Donegal, así como un libro de tapa dura, todos los cuales están disponibles a través del sitio web de Unique Ascent. Estaba tan intrigado por el terreno que reservé a Miller como mi guía durante una semana en abril pasado para averiguar qué más había en Donegal.

Izquierda: Miller y Morkel en Berg Stack. Derecha: Morkel después de escalarlo.

“En el Reino Unido, esto ser√≠a un revuelo”, dice el otro cliente de Miller con nosotros hoy, Hendrik Morkel, un escalador alem√°n-holand√©s, refiri√©ndose a Sturrall Ridge. Morkel, que tiene los rasgos cincelados de un explorador del siglo XIX, hab√≠a o√≠do hablar del escurridizo escalador de pila de mar, le envi√≥ un correo electr√≥nico con anticipaci√≥n y cronometr√≥ su viaje de senderismo a lo largo de la parte irlandesa del Sendero Internacional de los Apalaches, un 74 millas ruta que comienza en el pueblo de Donegal de Bunglass, para que pueda encontrarse con nosotros.

Cuando llegamos a los 100 pies del filo de la navaja hasta la cumbre, el viento sopla a 30 millas por hora. Miller nos ata por detr√°s por si nos tropezamos o volamos. En la parte superior, tenemos una vista al noreste de una costa irregular que brota asombrosas pilas de mar como el Pene del Diablo de 72 pies de altura, llamado as√≠ porque se sienta erguido y presagia en una cala de espuma de aspecto enojado. Al sur est√° el Caos, la √ļltima pila sin escalar de Miller. Lo llam√≥ as√≠ debido a la imponente estatura. Lo ha eludido durante nueve a√Īos y es tan remoto que requiere condiciones perfectas para remar media milla hasta su base.

“Nadie sabe que existe el Caos”, dice Miller mientras se√Īala la intimidante masa de 200 pies de altura. “Pero es un gran problema para m√≠, porque es el √ļltimo”.

Las probabilidades no est√°n a favor del plan de Miller de escalarlo ma√Īana, ya que el pron√≥stico exige fuertes vientos y olas de 16 pies. “Si no lo hago esta semana, no est√° arriba ni abajo”, dice alegremente. “Mientras nadie muera, entonces el d√≠a es un √©xito”.


La primera vez que vi Donegal, no podía creer que un paisaje en la Unión Europea pudiera ser tan crudo y salvaje. El condado tiene casi 1,900 millas cuadradas, pero tiene solo 161,000 residentes en sus 47 aldeas y solo ve el 6 por ciento de los casi nueve millones de turistas anuales de Irlanda. Más allá de las aldeas, donde las mismas familias han vivido durante siglos, hay pantanos cubiertos de brezo, acantilados de cuarzo y granito, la cordillera de Derryveagh, que se eleva hasta el Monte Errigal de 2,467 pies, y playas de arena blanca y vacía con col tropical. palmeras La topografía recuerda a Tasmania o las Islas Malvinas, pero se puede acceder a Donegal en un vuelo de una hora desde Dublín.

El surf rompe al sur del tama√Īo de Hawai, rival de Hawaii, pero ve muchos menos surfistas, probablemente porque el agua es muy fr√≠a. Los kayakistas de mar tienen un patio de recreo en el Atl√°ntico Norte, remando entre las ocho islas principales de la costa del condado, y los excursionistas tienen la parte irlandesa del Sendero Internacional de los Apalaches, que atraviesa la Liga Slieve de 1,972 pies, uno de los acantilados m√°s altos de Europa. M√°s hacia el interior, el ciclismo de carretera y el ciclismo de monta√Īa est√°n ganando terreno.

Donegal destaca.

Seg√ļn la leyenda, Donegal es donde, en el siglo V, Cristo le mostr√≥ a San Patricio una cueva con visiones del infierno. Durante la Gran Hambruna de cuatro a√Īos que termin√≥ en 1849, el condado perdi√≥ aproximadamente 40,000 residentes debido a la emigraci√≥n o al hambre. Toda su frontera oriental es Irlanda del Norte, mientras que al sur su frontera con el resto de la Rep√ļblica de Irlanda tiene aproximadamente diez millas de largo. Durante los problemas, el conflicto de 30 a√Īos entre unionistas y republicanos en Irlanda del Norte que termin√≥ en 1998, partes de Donegal fueron fortalezas para grupos paramilitares nacionalistas como el Ej√©rcito Republicano Irland√©s y Sinn F√©in, el partido centenario que promueve la separaci√≥n econ√≥mica y pol√≠tica. De Inglaterra. La forma m√°s r√°pida de llegar a Donegal desde Dubl√≠n en autom√≥vil pasa por Irlanda del Norte, y se establecieron bloqueos de carreteras militares en las ciudades fronterizas para garantizar que los veh√≠culos no transportaran explosivos.

“La inversi√≥n del gobierno fue min√ļscula en Donegal porque estaba demasiado cerca de la violencia fronteriza”, me dijo Gleeson. Adem√°s de ser socia de Miller, tambi√©n es mediadora del gobierno irland√©s. ‚ÄúA fines de la d√©cada de 1990, mejor√≥, pero luego lleg√≥ el colapso de 2008. Es realmente dif√≠cil ganarse la vida aqu√≠. Donegal es mayormente roca “.

Hoy, las tensiones con Irlanda del Norte han disminuido hasta el punto de que ya no hay una frontera f√≠sica entre Irlanda del Norte y Donegal, y Belfasters han frecuentado durante mucho tiempo pueblos costeros como Dunfanaghy. M√°s all√° del turismo, la cr√≠a de ovejas y la pesca han sido hist√≥ricamente los pilares de la econom√≠a de Donegal, pero d√©cadas de sobrepesca y las consiguientes reducciones de cuotas por parte de la UE han reducido dr√°sticamente la industria. Seg√ļn un informe de 2013 publicado por la Oficina Central de Estad√≠sticas de Irlanda, los residentes de Donegal tienen el ingreso disponible m√°s bajo, un poco menos de $ 18,000 por a√Īo, en Irlanda.

Pero cuanta m√°s gente conozco, m√°s escucho historias de hijos e hijas pr√≥digos que regresan a casa. Roland Purcell, el due√Īo de Port Donegal Cottage, una casa de campo ingeniosamente renovada al borde del mar donde nos quedamos la noche despu√©s de nuestra escalada en Sturrall Ridge, es irland√©s, pero fue educado en Inglaterra. Pas√≥ las √ļltimas d√©cadas en Tanzania y Kenia, donde fund√≥ algunos campamentos de safari y recibi√≥ hu√©spedes como Bill Gates en su remoto campamento de chimpanc√©s en el lago Tanganica.

Port Donegal Cottage propietario Roland Purcell.

“Mi padre compr√≥ este lugar en la d√©cada de 1960 como una ruina por 300 libras y una botella de whisky”, nos dijo Purcell mientras fumaba un cigarrillo enrollado a mano antes de la cena. “Sol√≠amos ba√Īarnos en la cascada del r√≠o”. Desde entonces, Purcell aisl√≥ el techo con lana de oveja y agreg√≥ paneles solares, dos ba√Īos, una cocina y agua caliente calentada por la estufa de le√Īa. El resultado es un refugio para exploradores lleno de mapas del mundo, ca√Īas de pescar con mosca y alfombras de piel de oveja africanas e irlandesas.

“El puerto siempre ha sido una inversi√≥n emocional para m√≠, no comercial”, dice. ‚ÄúDonegal tiene esta cosa del salvaje oeste. Lo que este pa√≠s necesita reconocer es que el √°rea tiene mucho m√°s valor en la vida silvestre que en la cr√≠a de ovejas “.

Bartley Brennan, el hermano bigotudo del ciudadano m√°s famoso de Donegal, la cantante Enya, nunca se fue. Se hizo cargo del bar de su padre, la Taberna de Leo, un establecimiento cavernoso en un camino ventoso en el pueblo de Meenaleck.

El hermano de Enya, Bartley Brennan, cuidando la taberna de Leo en Meenaleck.

“No puedo cantar”, me dice. “Soy el √ļnico que dejaron atr√°s”. Se refiere a sus hermanos y dos t√≠os, que formaron la banda Clannad, y su hermana de fama mundial, que ahora vive en Dubl√≠n y regresa a la improvisada sesi√≥n ocasional en la taberna. El pub, que est√° lleno de camisetas de f√ļtbol del AC Milan y el Celtic FC y fotos glamorosas de m√ļsicos famosos, est√° vac√≠o, salvo por los cuatro clientes habituales que van al bar. Son una mezcla habladora y multigeneracional, desde un alba√Īil hasta dos almas marchitas que probablemente han estado sentadas en estos mismos taburetes durante medio siglo. “Hemos tenido noches fant√°sticas aqu√≠”, dice Brennan. “U2 jug√≥ aqu√≠, pero un chico local, Frank, no sab√≠a qui√©n demonios era Bono”.

Estoy aqu√≠ para encontrarme con el concejal del condado de Donegal, Miche√°l Cholm, quien naci√≥ en el pueblo de Ranafast, a diez minutos del mar. Recientemente se mud√≥ de Dubl√≠n para que sus hijos pudieran crecer hablando ga√©lico. Es habitual en Leo’s. Tambi√©n es un republicano socialista que dej√≥ Sinn F√©in hace ocho a√Īos porque estaba inc√≥modo con lo lejos que se estaba moviendo hacia la derecha.

“Donegal ha estado muy aislado, con una gran pobreza”, me dijo mientras beb√≠amos Guinnesses cremosos junto al fuego. “Es por eso que dos de mis t√≠as fueron encarceladas por bombardear Inglaterra durante los Problemas, por la libertad de Irlanda”.

Pero Cholm ve potencial en el desierto. Est√° tratando de obtener fondos para construir seis caba√Īas de una habitaci√≥n en Ranafast para escritores y artistas visitantes.

“No tenemos una tienda o una oficina de correos, pero estamos en la costa y es hermoso”, dice. “Los locales pueden beneficiarse de eso”.

Tradicionalmente, los turistas que vienen son en su mayoría intrépidos canadienses y estadounidenses o irlandeses estadounidenses con conexiones familiares. Donegal está incluso fuera del radar para la mayoría de los escaladores. Lo que nos deja a Miller y a mí, por ahora.


Al igual que la mayor√≠a de los isle√Īos del Atl√°ntico Norte, Miller siempre vigila el clima (lo revisa hasta 50 veces al d√≠a) para determinar el mejor plan de acci√≥n. Una ma√Īana, cuando sali√≥ el sol y el riesgo de hipotermia era m√≠nimo, decidi√≥ que era un buen momento para meterse en el agua.

Epic rompe como el Unfound, que atrae a los surfistas irlandeses Peter Conroy y Ollie O Flaherty, se encuentran en alg√ļn lugar entre Bundoran, la ciudad m√°s al sur de Donegal, y Mullaghmore Head, m√°s al sur en el condado de Sligo. En el norte de Donegal, alrededor de Dunfanaghy, hay cinco playas a media hora en coche que son f√°ciles de llegar y ofrecen olas para los simples mortales.

Pas√© unas horas en un traje de neopreno de cinco mil√≠metros surfeando en Marble Hill Beach, una media luna protegida de una milla de largo al este de la ciudad tur√≠stica de Dunfanaghy. Si puede desafiar la temperatura del agua y abrazar el polvo de la nieve en la monta√Īa Muckish de 2.185 pies en la distancia, Marble Hill es perfecto para surfear sin estr√©s, con su playa poco profunda con fondo arenoso y olas constantes de cuatro pies. Para una ma√Īana de fines de abril, hay mucha acci√≥n. Alrededor de una docena de surfistas juegan en el oleaje de una milla de largo, y Range Rovers y Audis cubiertos con kayaks de mar y surf est√°n alineados fuera de Shack, una cafeter√≠a en el patio de una joven pareja emprendedora.

Instructor de surf Alex Dixon.

El agua est√° fr√≠a pero el sol est√° tibio, y despu√©s del choque inicial siento una adrenalina de alegr√≠a. Estoy surfeando en medio de una primavera irlandesa, y es incre√≠ble. Mi instructor, Alex Dixon, de Jaws Watersports en Dunfanaghy, es un expatriado del Distrito de los Lagos de Inglaterra. “Vine a Irlanda solo por diversi√≥n”, dice, usando un t√©rmino ga√©lico que generalmente significa “buenos momentos”. “Pero es el paisaje lo que me mantiene aqu√≠. Es mucho m√°s pac√≠fico. No volver√≠a a Inglaterra “.

Despu√©s de surfear, Miller y yo conducimos una hora hasta un paso de monta√Īa est√©ril sobre el Parque Nacional Glenveagh de 62 millas cuadradas, donde nos encontramos con Dean Bennett, otro expatriado brit√°nico y un √°vido ciclista de monta√Īa. Bombardeamos unas pocas millas de doble v√≠a, en lo profundo de un ca√Ī√≥n de granito, hasta la costa de Lough Veagh, y a trav√©s de un bosque de robles cubiertos de musgo hasta las puertas del castillo de Glenveagh, un antiguo escondite para estrellas como Marilyn Monroe y Charlie Chaplin, construido en 1873.

Parque Nacional Glenveagh, mirando hacia la orilla del lago Veagh.

Mientras pedaleamos por el ca√Ī√≥n, escaneando los cielos en busca de √°guilas doradas, Bennett explica la escena latente de ciclismo de monta√Īa en Donegal.

“Todo aqu√≠ se mueve muy lentamente”, dice. ‚ÄúCuando vine por primera vez aqu√≠ en los a√Īos ochenta, no hab√≠a bicicleta en absoluto. Ahora hay paseos en carretera y un club de bicicleta de monta√Īa ‚ÄĚ.

Para una conducci√≥n de clase mundial, me dice, necesito ir al sur al condado de Sligo, donde una coalici√≥n est√° asegurando fondos para el Centro Nacional de Bicicletas de Monta√Īa Coolaney, que contar√° con 47 millas de pista √ļnica especialmente dise√Īada. La fecha de finalizaci√≥n del parque es de unos pocos a√Īos y depende de la financiaci√≥n, pero en este momento estoy encantado de que todav√≠a haya un lugar en la tierra donde a los ciclistas de monta√Īa no les importa si est√°n montando carbono de √ļltima generaci√≥n. corceles en senderos con bermas personalizadas. Cuando le pido disculpas a Bennett por haberlo hecho viajar conmigo a trav√©s de lluvias espor√°dicas, me mira con curiosidad y dice: “No hago cosas a menos que sepa que va a ser divertido”.

Incluso cuando los cielos se difuminan y la lluvia persiste durante d√≠as, nadie se deforma. “El clima nunca es demasiado caluroso, nunca demasiado fr√≠o, solo constantemente h√ļmedo”, dice Miller. “Sabemos que va a llover y no llover√° para siempre”.

Esa noche me quedo en Danny Minnie’s Country House, una posada y restaurante familiar de estilo espa√Īol en el pueblo de Annagry. Los s√°bados por la noche, hay cinco chefs en la cocina que sirven hasta 120 invitados, que conducen desde lugares tan lejanos como Irlanda del Norte para cenar. La especialidad es el cordero de Donegal con salsa de romero, ajo y miel, seguido de bud√≠n de pan brioche con mantequilla y manzanas guisadas y ron. Es un contraste delicioso con la dieta de fideos de Miller.


Al d√≠a siguiente, tomamos un ferry a Tory Island, un trozo de roca de 2.5 millas de largo a siete millas de tierra firme, para tener una idea del Viejo Mundo. Azotada por el viento y est√©ril, la isla Tory ha estado habitada durante 3.000 a√Īos. La comunidad pesquera se ha cuadruplicado desde su altura de 650 residentes en 1900, pero Tory todav√≠a tiene una infraestructura esquel√©tica, con una escuela primaria, una tienda, un hotel, una casa de hu√©spedes y un pub, as√≠ como un circuito para caminar de ocho millas. y avistamientos de aves migratorias raras como el halc√≥n hobby, que dos continentales con grandes alcances descubrieron hoy. Es un destino tur√≠stico muy popular cuando comienza el verano. El a√Īo pasado hubo 16,000 visitantes. Hoy hay cuatro.

Durante el cruce, me pregunto si Miller pasa m√°s tiempo explorando los confines del planeta o sus reinos m√°s oscuros. Algunas de las pilas de mar y las rutas de escalada que ha nombrado ‚ÄĒAltares de locura, Testamento de locos, Caos, Sin perd√≥n‚ÄĒ indican una agitaci√≥n mental implacable (y un grave h√°bito de heavy metal). “Lo √ļnico que realmente temo es el arrepentimiento”, me dijo a principios de semana. “El arrepentimiento es algo a lo que no puedes volver. Lo √ļnico que lamento en la vida es no ver a Nirvana y Mudhoney en su gira europea en 1989 “.

Iain Miller acerc√°ndose a Ber Stack (extremo derecho), una de las muchas subidas en la costa de Donegal.

Miller tambi√©n ha escrito un libro in√©dito, Los reinos del caos: una gu√≠a del escalador para la crisis de la mediana edad. No lo he le√≠do, pero estoy deduciendo que est√° tangencialmente relacionado con la muerte en 2004 de su compa√Īero de escalada, Les Gorman, de 59 a√Īos. Los dos acababan de completar la escalada de sus vidas, Testament to the Insane, un ascenso de 1.600 pies en la cabeza de John, un acantilado del mar escoc√©s que tom√≥ 26 horas. Al d√≠a siguiente, en un rappel f√°cil de 45 pies, Gorman no pudo engancharse correctamente. “Salpic√≥” a los pies de Miller y muri√≥. “Sus piernas estaban totalmente destrozadas”, dice Miller. ‚ÄúVeinte minutos antes de que se abstuviera de esa pila, me dijo:‚Äė No te pasa nada. Todo pasa para usted.’ “

“¬ŅQu√© te pas√≥ en esta situaci√≥n?” Pregunto.

“Ahora soy absolutamente fan√°tico de que las personas no se lastimen”, dice Miller.

Después de instalarnos en nuestra casa de huéspedes, a cinco minutos a pie del ferry, Miller me lleva a un recorrido por Tory para explorar sus seis pilas y acantilados que terminan en una formación conocida como el Yunque, una pared de cuarzo dentada de 164 pies de altura que sobresale 1.300 pies en el mar. Me da vértigo solo mirarlo.

“Hay al menos un par de rutas de por vida en Tory”, dice Miller mientras explora una l√≠nea ic√≥nica en una pila de mar que llama la Cabeza del Gigante. Le pregunto si cree que la isla podr√≠a convertirse en un enclave para j√≥venes aventureros emprendedores.

“La escalada en roca por s√≠ sola no puede salvar la isla, pero el surf, el kayak de mar …” Su frase se desvanece. “Lo √ļnico es que, para comenzar un negocio aqu√≠, tendr√≠as que hablar ga√©lico”.

Probablemente tambi√©n tengas que obtener la aprobaci√≥n del Rey. Patsy Dan Rodgers, el Rey de Tory de 73 a√Īos, ha ocupado el trono, que se encuentra en su casa, desde 1994. No tiene poder oficial, pero el Rey Patsy Dan es un artista primativista consumado que es un apasionado de su isla, y trata de saludar a la mayor√≠a de sus visitantes como una especie de embajador en el mundo exterior.

Realeza local: Rey Patsy Dan en la isla Tory.

Nuestro encuentro ocurre por coincidencia después de la medianoche en el Club Soisíalta. En la caminata negra hasta el pub, que se encuentra en una colina en el extremo oeste de la ciudad, una aurora boreal esmeralda fantástica baila por el cielo, como para anunciar la llegada del Rey.

Solo tres personas ocupan el bar, pero se siente animado, con una pancarta que proclama Toraigh Go Braith (Tory Forever) en un extremo y el “Todo sobre ese bajo” de Meghan Trainor sonando en el altavoz. Mientras amamantamos a nuestros Heinekens, un elegante caballero con una gorra derby y una cazadora de cuero, con tres anillos de oro en la oreja derecha, se desliza silenciosamente sobre el sof√°. Est√° bebiendo un vaso largo y alto de lo que parece whisky aguado, pero deduzco por el dulce olor que es Red Bull.

“¬°Amo a mi Red Bull!” El rey Patsy Dan exclama. “Estaba un poco pesado con el whisky, y ahora bebo entre nueve o diez de estos algunos d√≠as”.

Le pregunto al rey qu√© piensa sobre los escaladores. “Tory ha sido alabado por los escaladores!” √©l dice.

Miller, que ha estado en silencio durante toda nuestra conversación, finalmente habla, diciéndole al Rey que fue él quien hizo el primer ascenso al montón de mar que aparece en la foto al otro lado de la barra.

“¬°Dios m√≠o ahora!” exclama el rey. ‚ÄúBueno, estoy muy orgulloso de eso. Pero me dar√≠a escalofr√≠os ver a alguien escalar estos acantilados. ¬°Son muy peligrosos!

Miller asiente cort√©smente, pero su mente ya est√° a un mill√≥n de millas de distancia, so√Īando con un plan para liberar en solitario el acantilado en el patio trasero del Rey ma√Īana.

La editora colaboradora Stephanie Pearson (@stephanieapears) ha escrito sobre Suecia, India, Colombia, las Islas Malvinas y Brasil, entre otros lugares.